Hezbolá está modificando su estrategia ante la posibilidad de una guerra prolongada y de baja intensidad con Israel, con mayor énfasis en operaciones de guerrilla, infiltraciones limitadas, drones y explosivos, según una evaluación del Centro de Investigación y Educación Alma publicada el domingo.
El centro considera que el grupo podría intentar infiltraciones a pequeña escala en la zona de seguridad y, eventualmente, en territorio israelí. Alma sostiene que la capacidad de Hezbolá para ejecutar sus antiguos planes de tomar sectores de Galilea se ha reducido por la destrucción de infraestructura y la presencia continuada de las FDI en el sur del Líbano.
Aun así, la organización podría seguir intentando operar dentro de la zona de seguridad. Según Alma, incluso incursiones frustradas pueden servir para detectar vulnerabilidades que puedan ser explotadas en operaciones posteriores.
El centro señaló además que la extensa infraestructura subterránea y el terreno del sur del Líbano pueden permitir que pequeños grupos de operativos permanezcan ocultos. Algunos podrían haber quedado aislados de sus cadenas de mando, pero seguirían representando una amenaza mediante explosivos colocados u otros ataques contra tropas israelíes.
Las FDI se han encontrado en los últimos meses con varios operativos individuales de Hezbolá en esa zona, un dato que Alma presenta como indicio de una presencia todavía activa. Parte de la infraestructura subterránea y de superficie del grupo, incluida la situada en áreas civiles, también contiene trampas explosivas que dificultan su localización y destrucción.
Otro componente central de la adaptación de Hezbolá son los drones FPV, aeronaves no tripuladas de bajo coste y alcance de hasta 60 kilómetros. Estos sistemas han sido utilizados en los últimos meses contra baterías del Cúpulo de Hierro y otros objetivos israelíes.
Alma indicó que Hezbolá afronta una escasez de operadores cualificados, pero ha acelerado el entrenamiento de combatientes en el uso de drones FPV y otros vehículos no tripulados. Pese a esa limitación, estos sistemas ocupan un lugar creciente en su estrategia.
El centro estima además que Hezbolá está reduciendo el uso de misiles guiados de precisión, misiles de crucero y misiles costa-mar por su relación entre coste y efectividad. Aun así, calcula que el grupo podría conservar hasta 15.000 cohetes y menos de 40.000 operativos regulares, además de decenas de miles de reservistas.
Alma sostiene también que la presencia iraní en el Líbano no ha desaparecido. Miembros de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica continuarían operando en Beirut y el valle de la Beqaa.
Según la evaluación, Irán ha mantenido los intentos de transferir recursos y armas a Hezbolá pese a las dificultades logísticas surgidas tras la caída del régimen de Assad. El mes pasado, habría intentado enviar armamento en un camión cisterna a través del paso de al-Tanf.
Alma afirmó haber identificado intentos de contrabando casi semanales, aunque señaló que no está claro cuántos logran completarse. Siria, añadió, continúa funcionando como zona logística para las transferencias de armas hacia el Líbano.










