La Armada Argentina retirará definitivamente del servicio sus cazas navales Dassault-Breguet Super Étendard durante 2026, después de abandonar los intentos por recuperar los cinco Super Étendard Modernisés (SEM) adquiridos a Francia en 2018. La medida forma parte del Plan Dédalo, un programa de reorganización y modernización de la Aviación Naval para los próximos cinco años.
El plan fue presentado en la Base Aeronaval Punta Indio por el comandante de la Aviación Naval, contraalmirante Román Enrique Olivero. “Este año se materializará el retiro definitivo del servicio activo de los Super Étendard, con lo cual se clausuran más de cuatro décadas de gloriosa trayectoria histórica y de sobresaliente desempeño en las Malvinas”, informó el gobierno argentino.
Argentina había comprado en 2018 cinco SEM procedentes de la Armada francesa por €14 000 000, en un acuerdo que también incluía repuestos y un simulador. Los aviones fueron entregados en 2019, pero nunca llegaron a incorporarse al servicio operativo.
Entre los principales obstáculos figuraron los cartuchos de los asientos eyectables Martin-Baker Mk 6, cuya obtención quedó afectada por las restricciones británicas a la exportación. Los intentos de encontrar una solución nacional, con participación de MBA Argentina SA, también enfrentaron dificultades regulatorias ante la Dirección general de Aeronavegabilidad Militar Conjunta (DIGAMC), mientras que las pruebas realizadas en tierra fueron consideradas insatisfactorias.
El entonces ministro de Defensa Jorge Taiana había anunciado posteriormente que los intentos de recuperación no continuarían. “Teníamos planeado recuperarlos, así que acudí a hablar con el ministro de Defensa [francés], quien me indicó que no es posible recuperarlos por dos motivos: a causa de los asientos, que los británicos no cedieron, y debido a una serie de piezas de los Super Étendard Modernisés que ya se encuentran retiradas. Por consiguiente, los fabricantes, que en un principio contemplaron la posibilidad de elaborar los componentes, sostienen que no pueden fabricarlos”, explicó.
La historia de los Super Étendard en Argentina comenzó con un pedido de 14 unidades realizado a Francia en 1979. Cinco fueron entregadas antes de la guerra de las Malvinas de 1982 y las nueve restantes llegaron después de la guerra. Entre 1980 y 1981, pilotos argentinos realizaron entrenamiento en Francia, incluidas operaciones desde el portaviones Clemenceau, hasta que el programa quedó interrumpido por la guerra.
Durante la guerra, los Super Étendard de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque operaron desde la Base Aeronaval río Grande y emplearon misiles antibuque AM39 Exocet. El 4 de mayo de 1982 participaron en el ataque contra el destructor británico HMS Sheffield y, el 25 de mayo, contra el buque mercante Atlantic Conveyor.
El 30 de mayo, dos Super Étendard, uno de ellos equipado según los informes con un Exocet, participaron junto con cuatro A-4C Skyhawk en un ataque contra el portaviones HMS Invincible. Según “The Official History of the Falklands Campaign: War and Diplomacy – Volume 2”, dos de los Skyhawk y el misil fueron derribados por las defensas del HMS Exeter y el HMS Avenger. La afirmación argentina de que el Invincible resultó dañado continúa siendo objeto de controversia.
El retiro de los Super Étendard se integra en una reorganización más amplia de la Aviación Naval. El Plan Dédalo contempla la redistribución de aeronaves, unidades, personal y bases, así como la baja progresiva de distintos aparatos de ala fija y rotatoria.
Entre las medidas previstas figura la sustitución de los aviones de patrulla Beechcraft B-200 por dos B350 hacia 2027. El único helicóptero ligero AS-555 también será retirado ese año, mientras que dos de los cuatro helicópteros Leonardo AW-109 previstos para la fuerza deberán llegar en octubre de 2027.
La Armada incorporará además cuatro vehículos aéreos no tripulados Shield V-BAT entre 2028 y 2029 para “operaciones de exploración desde las cubiertas de las unidades de superficie”. Olivero indicó también que los dos P-3C Orion restantes, adquiridos a Noruega para misiones de patrulla marítima y guerra antisubmarina, deberán arribar entre junio y octubre de 2027.
Según Olivero, las decisiones incluidas en el Plan Dédalo se basan en un estudio realizado durante 2025 por el Consejo de Aviación Naval y por el jefe de la Armada Argentina, almirante Juan Carlos Romay.










