La policía de Greater Manchester reconoció que tuvo acceso al teléfono de Yihad al-Shamie antes del ataque mortal contra una sinagoga de Manchester, pero no examinó los dispositivos en busca de contenido radical. Los agentes comprobaron después que almacenaban material relevante sobre su mentalidad extremista.
El jefe de la fuerza policial, Sir Stephen Watson, admitió el fallo en una declaración de disculpas tras una revisión interna del caso.
Al-Shamie, ciudadano británico-sirio, había sido detenido anteriormente como sospechoso de violación. Durante esas actuaciones, la policía incautó sus dispositivos móviles, pero no identificó entonces la importancia del contenido que guardaban.
En octubre de 2025, mientras se encontraba en libertad bajo fianza, embistió con su automóvil las puertas de la Congregación Hebrea de Heaton Park, donde los fieles asistían a las oraciones matutinas de Yom Kipur.
Tras bajar del vehículo, apuñaló hasta la muerte a Melvin Cravitz, de 66 años, e intentó entrar por la fuerza en la sinagoga. La policía le disparó y lo mató antes de que pudiera acceder al edificio.
Adrian Daulby, de 53 años, también murió durante el ataque. Recibió en el pecho un único disparo efectuado por uno de los agentes que acudieron al lugar.
“Al realizar una revisión interna, quedó claro que GMP había incautado los dispositivos móviles de Al-Shamie en el momento de cada detención. La importancia del contenido de datos de estos dispositivos fue considerable en lo que respecta a la evidencia de una mentalidad extremista”, afirmó Watson.
El jefe policial expresó además su pesar por el impacto que esta revelación podría tener en las víctimas y sus familias. “Me decepciona la perspectiva de añadir más angustia a todos los afectados por los terribles acontecimientos del pasado octubre. Por esto, lo siento profundamente”, añadió.






