En medio de los disturbios que afectan a Francia, cientos de cuentas de X han difundido acusaciones de que los judíos e Israel provocaron la crisis. El Centro de Investigación del Antisemitismo del Movimiento para Combatir el Antisemitismo (CAM) identificó 1.384 publicaciones de 816 cuentas diferentes entre el 16 y el 18 de octubre. Su análisis, publicado el domingo, partió de una muestra de 18.381 mensajes localizada mediante 25 búsquedas en siete idiomas.
Las publicaciones atribuyen la organización de los disturbios a supuestas élites judías, al Estado de Israel, al Mossad o a los sionistas. También aparecen referencias a la familia Rothschild, acusaciones de que los judíos obtienen beneficios de la crisis y la teoría conspirativa del “gran reemplazo”, asociada a sectores y nacionalistas blancos. Siete de los mensajes examinados exigían actos violentos contra los judíos o su expulsión y exterminio en Francia.
Entre los mensajes analizados, el 30 % procedía de cuentas islamistas y el 21 % de perfiles vinculados a y al nacionalismo blanco. Otro 14 % correspondía a cuentas dedicadas a teorías conspirativas, el 4 % a movimientos de extrema izquierda y el 31 % restante a usuarios sin una afiliación identificable. El inglés predominaba con el 69 % de las publicaciones. Le seguían el francés, con el 21 %, el árabe, con el 5 %, y el español, con el 3 %.
El CAM encontró semejanzas entre estas acusaciones y las que circularon tras otros acontecimientos recientes: el intento frustrado de estrellar un avión de flydubai con destino a Israel el mes pasado y la entrada irregular por la frontera de Ceuta, en España, en agosto.
La situación comenzó con manifestaciones estudiantiles y protestas por el costo de la vida, pero derivó en enfrentamientos con la policía, saqueos y ataques contra comercios y edificios, incluida una sinagoga. Se trata de algunos de los disturbios más graves que Francia ha sufrido en años. La difusión internacional de imágenes de incendios y destrozos llevó a Estados Unidos, China y Alemania, entre otros países, a emitir recomendaciones de viaje para sus ciudadanos.

La respuesta policial deja ya más de 2.500 personas bajo custodia desde el fin de semana, de las cuales 67 han sido encarceladas. También se registraron heridas graves entre los manifestantes. En Mulhouse, una joven de 17 años perdió un ojo. En Saint-Étienne, un muchacho de la misma edad perdió una mano a causa de la explosión de una granada.
Tras los episodios de violencia, varias ciudades recurrieron a toques de queda parciales. París pasó la noche del lunes al martes sin incidentes importantes, al igual que el resto del país, de acuerdo con la policía. Un helicóptero vigiló la plaza de la República, uno de los principales escenarios de las protestas, e iluminó el lugar con un potente reflector para supervisar el cumplimiento de las restricciones.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, aseguró el martes que los toques de queda habían contribuido a mantener la calma y que se aplicarían nuevas restricciones donde fueran necesarias. En París se habían establecido inicialmente para una sola noche, mientras que en ciudades como Burdeos y Niza debían prolongarse varios días.

El Gobierno programó nuevas reuniones de emergencia para el martes, entre ellas conversaciones con representantes de las principales plataformas de redes sociales. Lecornu tiene previsto recibir a los sindicatos el miércoles y a los partidos políticos el jueves. Su gestión ha recibido críticas de distintas fuerzas políticas. Marine Le Pen, candidata presidencial , consideró que los disturbios constituyen una advertencia sobre una profunda crisis de autoridad.
El lunes, Lecornu reconoció que hubo actuaciones acertadas y errores durante el fin de semana. También afirmó que su determinación de restablecer el orden era absoluta.
En Lyon, alrededor de 500 personas se reunieron el lunes por la noche frente a una oficina de turismo incendiada, pese a la prohibición de manifestarse. La concentración buscaba apoyar a los comerciantes afectados por los saqueos. Los asistentes formaron la palabra “LYON” con velas colocadas en el suelo y exhibieron una pancarta contra los alborotadores que exigía la dimisión del alcalde ecologista Grégory Doucet.

La calma podría terminar el próximo sábado. Diversos grupos han convocado nuevas manifestaciones, entre ellos el principal sindicato estudiantil francés, UNEF, que anunció su intención de mantener la presión sobre el presidente Emmanuel Macron y su Gobierno. Los estudiantes reclaman medidas ante lo que consideran un sistema educativo deteriorado y con financiación insuficiente.
También se han anunciado protestas dispersas contra el aumento del precio de los combustibles por parte de grupos que se identifican como “chalecos amarillos”. Ese movimiento surgió en 2018, durante el primer mandato de Macron, en oposición a un proyecto de aumento de los impuestos sobre la gasolina. Durante meses mantuvo bloqueos semanales de carreteras y episodios de violencia callejera, aunque su actividad disminuyó considerablemente en los años posteriores. Las principales centrales sindicales francesas, incluida la CGT, no se sumaron a la convocatoria para el sábado.










