Varias empresas israelíes del sector de defensa evalúan establecer plantas de producción en Chipre. La cercanía de la isla con Israel, su pertenencia a la Unión Europea y la cooperación de defensa entre Israel, Grecia y Chipre hacen de ese país una opción de interés para ampliar la presencia industrial israelí en Europa.
Una implantación directa dentro de la UE también facilitaría la participación en el programa SAFE, que contempla financiación de hasta €150 000 000 000 para adquisiciones de defensa. Sus condiciones exigen que al menos el 65% del valor de cada acuerdo corresponda a compras procedentes de Estados miembros de la UE o de Ucrania.
El establecimiento de líneas de producción en Chipre fue uno de los asuntos tratados durante la visita del presidente Isaac Herzog a la isla. Los planes examinados no se limitarían a fábricas. Las compañías también estudian instalar allí sedes de gestión.
Chipre busca atraer infraestructura de defensa
Para Nicosia, la llegada de empresas como Elbit Systems, Israel Aerospace Industries y Rafael podría aportar empleo e ingresos fiscales, además de ampliar el acceso del país a capacidades avanzadas de defensa. Este interés aparece en un contexto de preocupación chipriota por Turquía y por la política del presidente Recep Tayyip Erdogan.
Las tensiones diplomáticas entre Israel y algunos países de la UE no han interrumpido varios acuerdos de defensa. El año pasado, la división C4I y Cibernética de Elbit obtuvo en los Países Bajos un contrato de €25 000 000 para suministrar sistemas de gestión de batalla. En España, el gobierno regional de Madrid recibió en enero asistencia de la Dirección Nacional de Ciberseguridad de Israel para proteger infraestructura crítica.
La expansión industrial israelí ya tiene precedentes en Europa
Alemania ocupa un lugar destacado en esa expansión. El programa Arrow 3 incluye un acuerdo inicial de 2023 por $3 500 000 000 y otro posterior por $3 100 000 000. Rafael también cerró un acuerdo con el estado de Baja Sajonia y con Aurelius, un fondo de inversión multinacional fundado en Israel, para adquirir una planta de Volkswagen en Osnabrück. Allí se prevé fabricar componentes del sistema Cúpula de Hierro.
Rumania ofrece otro modelo. El país se ha convertido en un centro europeo de producción para Elbit, con unos 1.000 empleos directos entre ingenieros y técnicos y más de 2.500 puestos indirectos vinculados a proveedores locales.
Grecia, por su parte, firmó el acuerdo denominado “Escudo de Aquiles”, valorado en €3 100 000 000, equivalentes a unos $3 600 000 000. El contrato abarca tres sistemas israelíes de defensa antiaérea: Honda de David y Spyder, de Rafael, y Barak MX, de IAI. El plazo previsto es de 35 meses y la participación de empresas griegas asciende a unos €700 000 000, el 22,5% del valor total.










