La decisión del Banco de Israel de no volver a reducir los intereses llegó cuando faltan seis días para las elecciones y después de que el índice de precios al consumidor mostrara una disminución de la inflación mayor de la prevista. Este miércoles, la entidad mantuvo su tasa en el 3,25 %, tras tres recortes consecutivos. La tasa preferencial, conocida como prime, continúa en el 4,75 %.

El resultado coincidió con la previsión predominante entre los analistas, que consideraban poco probable otro recorte debido a la diferencia respecto de Estados Unidos. Allí la tasa federal se sitúa en el 4,00 %. Una mayor distancia entre ambos tipos de interés podría presionar al séquel a la baja y encarecer las importaciones.
El calendario electoral añadía otro elemento de cautela. La proximidad de la votación podía hacer que una reducción de tasas se interpretara como una medida de alcance político. En estas circunstancias, la entidad prefirió conservar el nivel actual mientras espera nuevos datos antes de decidir si procede otra rebaja.

Para los hogares, la resolución no altera de inmediato las cuotas de hipotecas y préstamos vinculados a la tasa prime. Tampoco supone, por sí misma, un cambio en el costo de los créditos con interés variable. El importe efectivo que pague cada prestatario dependerá, además, de las condiciones del préstamo y de los intereses que ofrezcan los bancos.










