El candidato del Likud, Yaakov Bardugo aseguró que varios integrantes del bloque opositor abandonarán sus posiciones políticas y permitirán la formación de un gobierno encabezado por Benjamín Netanyahu. Durante la cobertura electoral del Canal 14, presentada este martes por Maggie Tabibi, sostuvo que las diferencias internas de la oposición respecto de los partidos árabes terminarán por favorecer al primer ministro.
Bardugo fundamentó su pronóstico en los resultados del sondeo a pie de urna de Noticias Ahora 14, que atribuyó 60 escaños al bloque de derecha, 43 a la izquierda y 17 a las formaciones árabes. Con esa distribución, Netanyahu necesitaría un diputado adicional para alcanzar los 61 escaños que garantizan la mayoría parlamentaria.
El candidato del Likud sostuvo que algunos representantes de la oposición no estarán dispuestos a participar en un gobierno que dependa del respaldo de los partidos árabes. Afirmó que las discrepancias serán especialmente importantes entre los sectores afectados por los acontecimientos del 7 de octubre.
«En el bloque de izquierda también hay familias que han perdido a sus seres queridos y que no pueden aceptar esa expresión de “organización benéfica de Hamás”. También allí existen líneas rojas. Te lo digo con absoluta claridad: habrá deserciones en el otro bando porque saben que no es posible depender de los partidos árabes. En mi opinión, eso permitirá formar un gobierno muy estable», declaró.
Bardugo cuestionó directamente las aspiraciones de Gadi Eisenkot de convertirse en primer ministro. Consideró que el dirigente opositor había construido sus posibilidades de llegar al gobierno sobre una alianza parlamentaria que, a su juicio, carece de viabilidad después del ataque del 7 de octubre.
«A Gadi Eisenkot se le ha acabado el sueño de ser primer ministro porque construyó sus expectativas sobre algo que no existe. Después del 7 de octubre, no es posible aliarse con los partidos árabes. Formaron un bloque para impedir la constitución de un gobierno y desembolsaron enormes cantidades de dinero para imponer aquí una narrativa diferente. Esta normalización terminará por perjudicar a Lapid y a Gadi Eisenkot», afirmó.
El candidato también interpretó el respaldo electoral al Likud como una expresión de confianza en la capacidad de Netanyahu para reconstruir el sistema de seguridad israelí después de la guerra. Aseguró que los votantes habían rechazado las acusaciones de corrupción contra el primer ministro y que el proceso penal no había perjudicado su posición política.
«Después del 7 de octubre, no hay otro dirigente como Benjamín Netanyahu capaz de reconstruir un país tras un acontecimiento tan traumático. Él lo está haciendo y cuenta con la confianza de la ciudadanía. Además, Netanyahu no es corrupto. Los israelíes dicen que Netanyahu no es corrupto y que él es quien está reconstruyendo el aparato de seguridad del Estado de Israel», sostuvo Bardugo.
Su interpretación del resultado electoral estuvo acompañada de un reconocimiento al encuestador Shlomo «Momo» Filber, responsable del sondeo de Canal 14. Bardugo destacó que Filber había anticipado que el Likud terminaría como el partido más votado, pese a que otras encuestas habían previsto una representación considerablemente menor.
«Momo Filber fue el único que predijo que el Likud sería el partido más grande. Incluso en los sondeos más favorables de los demás, publicados la semana pasada, le daban dieciocho escaños. Esto hay que decirlo con absoluta claridad», señaló.
Las afirmaciones sobre posibles deserciones despertaron el interés del comentarista Shimon Riklin, quien participaba en el programa. Riklin destacó que Bardugo, conocido por su relación cercana con Netanyahu y por haber recibido encargos de confianza del primer ministro, no había planteado simplemente la posibilidad de acuerdos parlamentarios entre partidos rivales. Su pronóstico apuntaba a que determinados diputados abandonarían el bloque al que pertenecen.
Durante la conversación también se examinó la posibilidad de una confrontación militar más amplia entre Israel e Irán y sus consecuencias para las negociaciones políticas. Bardugo respondió con una referencia a las primeras horas de la guerra, cuando Netanyahu invitó a otros partidos a incorporarse a los esfuerzos de gobierno.
«El 7 de octubre yo estaba allí. El primer ministro Netanyahu dejó todo lo demás de lado y convocó a los otros partidos. ¿Sabes quién no acudió? Quien no acudió fue Yair Lapid», aseguró.
Maggie Tabibi le pidió que precisara aquella acusación. Bardugo mantuvo su posición y reiteró que las circunstancias posteriores a las elecciones obligarán a algunos dirigentes a reconsiderar sus alianzas. Según su evaluación, el rechazo a un gobierno sustentado en los votos de los partidos árabes provocará cambios dentro de la oposición y permitirá a Netanyahu constituir una coalición estable.










