Las elecciones parlamentarias de Israel concluyeron sin un vencedor definido, mientras que los partidos árabes alcanzaron una representación histórica que podría determinar la formación del próximo gobierno. Los sondeos a pie de urna de los canales 11, 12 y 13 conceden al bloque de Benjamín Netanyahu 50 escaños, frente a los 52 o 53 que obtendrían las fuerzas opositoras encabezadas por Gadi Eisenkot. Ninguno alcanza los 61 diputados necesarios para controlar la Knéset.
El Likud consiguió recuperar su posición como principal partido israelí después de una intensa campaña electoral de Netanyahu. Las proyecciones le atribuyen entre 24 y 25 diputados, por delante de Yashar, la formación centrista de Eisenkot, que obtendría entre 21 y 23. El resultado representa una recuperación respecto de las encuestas anteriores, aunque supone una reducción de la representación actual del Likud, que cuenta con 32 escaños.
La mejora del partido de Netanyahu también habría perjudicado a sus propios aliados. Pese a ocupar el primer puesto individual, el Likud no consiguió que el conjunto de partidos de derecha y religiosos que respaldan al primer ministro superara a la oposición. Los tres principales sondeos sitúan a sus adversarios por delante, con una diferencia de entre dos y tres escaños.
Los partidos árabes protagonizaron uno de los resultados más significativos de la jornada. Su representación pasaría de los diez diputados actuales a un máximo de 18, aunque algunas proyecciones les conceden 17. Nunca habían obtenido tantos escaños, pese a que la población árabe representa aproximadamente una quinta parte del electorado israelí.
Este incremento modifica las posibilidades de negociación entre las distintas fuerzas políticas. Los partidos árabes también rechazan otro mandato de Netanyahu, por lo que existiría una mayoría parlamentaria de aproximadamente 70 diputados contrarios a su continuidad.
Sin embargo, compartir esa posición no significa que todos estén dispuestos a formar parte de una misma coalición. Algunos partidos opositores encabezados por dirigentes judíos han prometido no gobernar junto a las formaciones árabes. Si mantienen esa negativa, Eisenkot tendría serias dificultades para reunir los apoyos necesarios.
Netanyahu tampoco dispone de una alternativa evidente. Aunque podría reclamar la victoria por encabezar el partido más votado, necesitaría convencer a once diputados ajenos a su bloque para conseguir una mayoría parlamentaria. Las diferencias políticas con sus adversarios dificultan esa posibilidad.
Los resultados confirman una situación que las encuestas habían anticipado durante meses: ninguno de los dos grandes bloques cuenta con suficiente respaldo para gobernar por sí solo. La principal diferencia respecto de las previsiones anteriores es que el Likud ha conseguido superar a Yashar, mientras que sus aliados no han logrado imponerse al conjunto de la oposición.
Netanyahu y Eisenkot podrían solicitar al presidente Isaac Herzog que les encomiende la formación del próximo gobierno. El mandatario tendrá que evaluar cuál de los dirigentes dispone de mayores posibilidades de reunir una coalición parlamentaria.
El fracaso de las negociaciones podría obligar a Israel a celebrar otras elecciones dentro de unos meses. Netanyahu permanecería como primer ministro en funciones mientras no se constituya un nuevo Ejecutivo.
Israel ya atravesó una crisis semejante entre 2019 y 2022, cuando las dificultades para formar coaliciones provocaron cinco elecciones parlamentarias. Netanyahu permaneció al frente del gobierno durante los dos primeros años de aquel período.
Las diferencias entre los sondeos también son considerables. Mientras los canales 11, 12 y 13 conceden ventaja al bloque opositor, otras tres cadenas presentaron una distribución de escaños más favorable al primer ministro.
El Canal 14, identificado por su firme respaldo a Netanyahu, atribuyó 60 diputados al bloque gubernamental, apenas uno menos de los necesarios para alcanzar la mayoría. En esa proyección, la oposición conseguiría 43 escaños y los partidos árabes, 17.
i24 News, también favorable al primer ministro, situó a su bloque en 55 diputados, frente a los 49 de la oposición y los 16 de las formaciones árabes. El Canal 16, una cadena de reciente creación, calculó 53 escaños para Netanyahu, 51 para sus adversarios y 16 para los partidos árabes.
Estas diferencias impiden determinar todavía la composición definitiva del próximo Parlamento. El Comité Electoral Central comenzó el escrutinio y publicará los resultados oficiales durante la noche. Las estimaciones a pie de urna pueden modificarse a medida que avance el recuento.
La participación electoral alcanzó niveles excepcionalmente elevados, con una proporción muy amplia de ciudadanos habilitados para votar que acudieron a los centros electorales. El resultado definitivo permitirá conocer la representación de cada partido y las posibilidades reales de constituir una coalición.
Después de tres años de guerra y una campaña electoral especialmente dura, Israel afronta la posibilidad de una nueva etapa de negociaciones sin mayoría parlamentaria definida. El avance del Likud, la ventaja conjunta de la oposición y el crecimiento histórico de los partidos árabes han dejado abierta la disputa por la formación del próximo gobierno.










