Las elecciones parlamentarias de Israel dejarían al bloque opositor de Gadi Eisenkot por delante del primer ministro Benjamín Netanyahu, aunque ninguno contaría con los diputados necesarios para formar gobierno. La proyección del Canal 13, publicada tras el cierre de las urnas este martes a las 22:00, atribuye 53 escaños a las fuerzas contrarias al mandatario y 50 a la alianza de partidos de derecha y religiosos que lo respaldan.
Los 17 escaños restantes corresponderían a los partidos árabes, que alcanzarían su mayor representación parlamentaria hasta la fecha. Estas formaciones también rechazan la continuidad de Netanyahu, pero no pertenecen al bloque encabezado por Eisenkot. Su participación en las negociaciones podría determinar quién consigue reunir los 61 diputados necesarios para alcanzar la mayoría en la Knéset.
El Likud conservaría su posición como principal fuerza política de Israel, con 25 escaños. Yashar, el partido centrista de Eisenkot, quedaría en segundo lugar con 23. El resultado previsto para el Likud contradice las encuestas de las últimas semanas, que mayoritariamente anticipaban una desventaja para la formación del primer ministro.
La Knéset, sin una mayoría clara
Proyección del sondeo a pie de urna del Canal 13. El bloque de Eisenkot supera al de Netanyahu, pero ninguno alcanza los 61 escaños necesarios para obtener la mayoría parlamentaria.
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Ninguno de los dos bloques principales consigue una mayoría por sí solo.
La distribución de los demás escaños sitúa a B’Yachad, encabezado por el ex primer ministro Naftali Bennett, como tercera fuerza parlamentaria, con 14 diputados. La Lista Conjunta, integrada por representantes políticos árabes, obtendría 10 escaños y ocuparía el cuarto puesto.
Los partidos Reservistas y Pueblo de Israel no conseguirían representación parlamentaria. El primero se presenta sin vinculación con ninguno de los dos bloques principales, mientras que el segundo pertenece a la derecha. Ambos quedarían por debajo del 3,25 % de los votos exigido para ingresar en la Knéset.
La composición prevista del Parlamento confirma la incertidumbre que reflejaron los sondeos durante los últimos meses. Ni Netanyahu ni sus adversarios dispondrían de una mayoría suficiente para gobernar sin negociar nuevos acuerdos. Los dirigentes políticos tendrán que buscar apoyos entre otras formaciones durante los próximos días y semanas.
Los partidos árabes podrían adquirir una función decisiva en esas conversaciones. Aunque comparten su oposición a Netanyahu con las fuerzas encabezadas por Eisenkot, tradicionalmente han permanecido fuera de las coaliciones de gobierno. Un eventual acuerdo con estas formaciones permitiría explorar una alternativa parlamentaria a la continuidad del primer ministro.
Las negociaciones también podrían concluir sin que ninguno de los dos bloques consiga formar una coalición. Si fracasan los intentos de constituir un nuevo Ejecutivo, Israel podría convocar otras elecciones y Netanyahu permanecería al frente del gobierno en funciones.
Ese escenario supondría el regreso a una situación semejante a la crisis política de 2019 a 2022, cuando Israel celebró cinco elecciones parlamentarias ante las dificultades para establecer gobiernos con respaldo suficiente.
El Comité Electoral Central ya comenzó el escrutinio y divulgará los resultados oficiales durante la noche. Las proyecciones a pie de urna podrán modificarse conforme se incorporen nuevos datos, por lo que la distribución inicial de escaños todavía está sujeta a cambios. Los resultados del recuento pueden diferir de las estimaciones difundidas inmediatamente después del cierre de los centros de votación.










