El exprimer ministro Yair Lapid acusó este lunes 2 de noviembre a Benjamín Netanyahu de intentar deslegitimar el resultado de las elecciones israelíes porque, a su juicio, no aceptó la derrota. Lapid sostuvo que cuestionar la votación de ese modo equivale a un intento de anular la democracia y aseguró que se opondrá a cualquier iniciativa en ese sentido.
En sus declaraciones, Lapid atribuyó a Netanyahu y a sus colaboradores la organización de protestas, la difusión de teorías conspirativas y las impugnaciones del proceso electoral. Defendió que corresponde a los vencedores formar gobierno y a quienes pierden pasar a la oposición. También citó al jefe del Shin Bet, David Zini, y al juez Noam Solberg para respaldar su argumento de que las sospechas bajo investigación no invalidan el resultado general.
El desacuerdo se produce mientras las autoridades examinan información clasificada que apunta a una posible financiación procedente del extranjero para influir en la campaña electoral. Solberg ordenó revisar esos indicios, a los que atribuyó gravedad por su posible dimensión de seguridad. La investigación quedó en manos de un equipo conjunto del Shin Bet, la Policía y la Fiscalía.
Aunque dispuso que las pesquisas continuaran, Solberg diferenció las sospechas sobre una eventual intervención externa de la validez de los comicios en su conjunto. Consideró que las pruebas disponibles no justifican poner en duda el resultado general y que una eventual confirmación de los indicios tampoco supondría, por sí sola, la anulación de todo el proceso.
El Likud rechazó que pudiera descartarse cualquier consecuencia electoral antes de finalizar la investigación. El partido señaló que una diferencia de apenas 4.612 votos separó la obtención del octavo escaño de Ra’am de una distribución que habría otorgado un escaño adicional al bloque de derecha. Por esa razón, cuestionó que se excluyera de antemano la posibilidad de que los hallazgos afectaran al reparto de escaños.
La Comisión Electoral Central tiene previsto publicar los resultados oficiales a más tardar el miércoles 4 de noviembre. Hasta esa fecha pueden introducirse correcciones de control, incluidas las relativas a errores de transcripción o introducción de datos detectados durante la revisión de las urnas.
Para Lapid, la disputa no modifica el principio de que el gobierno debe surgir de los resultados de las elecciones. El Likud, por su parte, mantiene que la investigación sobre una posible financiación externa debe concluir antes de descartar efectos sobre la asignación de escaños.










