Avigdor Liberman, dirigente de Yisrael Beytenu, mantuvo una reunión con Gadi Eisenkot, líder de Yashar, pero no se comprometió a recomendarlo como candidato para formar el próximo gobierno israelí. La información fue difundida por la radiodifusora pública Kan sin identificar las fuentes de esa versión. La decisión adquiere relevancia ante las consultas que el presidente Isaac Herzog celebrará con los dirigentes de los partidos el miércoles.
Liberman también conversó con Yair Lapid, de B”Yachad, en otro encuentro. Aunque los partidos buscan definir sus posiciones antes de acudir a Herzog, el líder de Yisrael Beytenu mantiene condiciones que dificultan un acuerdo: ha descartado participar en una coalición con los dos partidos encabezados por representantes árabes y, al mismo tiempo, rechaza formar parte de un gobierno presidido por Benjamin Netanyahu.
La presidencia de la Knéset constituye otro motivo de desacuerdo. Liberman exige que el cargo quede en manos del diputado Oded Forer, integrante de su bancada de siete escaños. Esa propuesta probablemente encontraría oposición entre los partidos árabes. En el denominado bloque del cambio también existe preocupación por la posibilidad de que Liberman impida la designación de cualquier otro aspirante al puesto.
Las negociaciones se complican por la posición de Netanyahu y sus aliados. Personas cercanas al primer ministro transmitieron a Eisenkot que no habrá conversaciones para constituir un gobierno de unidad si el actual presidente de la Knéset, Amir Ohana, es sustituido o incluso si se intenta apartarlo del cargo. Esa condición fue atribuida al entorno de Netanyahu en otra información de Kan.
Herzog ha expresado públicamente su preferencia por un gobierno de unidad que reúna a las formaciones opositoras con Netanyahu. Sin embargo, el diputado del Likud Ofir Katz, responsable de la disciplina de la coalición, descartó un acuerdo de rotación en una eventual administración.
Con las consultas presidenciales próximas, la falta de un respaldo explícito de Liberman a Eisenkot y las disputas sobre quién presidirá la Knéset dejan sin resolver dos asuntos centrales para cualquier entendimiento entre los partidos.










