Benjamín Netanyahu exigió que continúe la investigación del Shin Bet sobre las sospechas de injerencia extranjera en las recientes elecciones israelíes. El primer ministro también acusó a los partidos islamistas de apoyar el terrorismo y advirtió que un gobierno de oposición respaldado por esas formaciones pondría en peligro la capacidad de Israel para afrontar sus amenazas.
En una declaración grabada y difundida por su oficina, Netanyahu sostuvo que existen sospechas graves de que países extranjeros destinaron grandes cantidades de dinero a intentar influir en los resultados electorales. La investigación se centra en destacados parlamentarios árabes. El mandatario pidió esclarecer lo ocurrido sin demoras ni encubrimientos y citó al presidente del Comité Central de Elecciones, el juez Noam Solberg, quien, de acuerdo con Netanyahu, ordenó eliminar los obstáculos para investigar el caso.
“Debemos llegar a toda la verdad”, afirmó Netanyahu. Defendió que la integridad de los comicios es un fundamento de la democracia y que el Estado debe protegerla. Sin embargo, las autoridades electorales han declarado que la votación se desarrolló correctamente y que sus resultados son válidos. El Likud, partido de Netanyahu, había afirmado que las elecciones fueron robadas e intentó retrasar la certificación de los resultados.
En el mismo mensaje, el primer ministro presentó lo que denomina “islam radical” como una amenaza que afecta a Europa y que, a su juicio, también se manifiesta contra Israel. Identificó dos frentes: Irán y sus aliados en el exterior, y los partidos islamistas dentro del país, a los que atribuyó apoyo al terrorismo. También los acusó de intentar eliminar la identidad judía de Israel y debilitar su capacidad de defensa.
Netanyahu aseguró que los partidos que pretenden sustituir a su gobierno están dispuestos a asociarse con esas fuerzas. Afirmó que un Ejecutivo dependiente de partidos árabes no podría combatir el islam radical y agravaría las divisiones internas. “Es una cuestión de nuestra propia supervivencia”, sostuvo.
Frente a esa posibilidad, propuso formar un gobierno nacional amplio bajo su dirección, con participación abierta a todos los partidos sionistas. Presentó esa fórmula como la respuesta política a los riesgos de seguridad que describió durante su intervención.










