El abogado Michael Rabello, candidato del primer ministro Benjamín Netanyahu al cargo de contralor del Estado de Israel, comunicó este viernes que retiraba su candidatura. La decisión pone fin a varios meses de controversia jurídica y política sobre su elección. En una carta al presidente de la Knéset, Amir Ohana, expresó su agradecimiento a los diputados que lo habían propuesto.

La retirada ocurre después de que el Tribunal Supremo invalidara la votación de junio por haberse vulnerado el secreto del sufragio. La Knéset no llegó a repetirla. Además, la reciente pérdida de la mayoría parlamentaria del bloque de Netanyahu redujo las posibilidades de que Rabello obtuviera nuevamente el cargo. La elección queda ahora en manos de la XXVI Knéset, que prestará juramento la próxima semana.
“Tengo el honor de comunicarle que he decidido retirar mi candidatura al cargo de contralor del Estado”, escribió Rabello a Ohana. En el mismo documento añadió: “Quiero agradecerle a usted y a los miembros de la Knéset que presentaron mi candidatura y depositaron su confianza en mí”.

El origen de la disputa se remonta a junio, cuando el Parlamento se reunió para escoger al sucesor de Matanyahu Englman, cuyo mandato estaba por concluir. Se presentaron dos aspirantes: Michael Rabello, quien había sido abogado personal de Netanyahu y también había representado al Likud, y Yosef Elron, exmagistrado del Tribunal Supremo.
Elron recibió 60 votos en la primera ronda, frente a los 57 de Rabello. Como la ley exige el respaldo de al menos 61 diputados para una elección en esa instancia, hubo que votar otra vez. En la segunda ronda, Rabello alcanzó los 61 apoyos y Elron obtuvo 57. La Knéset anunció formalmente que Rabello había sido elegido, pero aparecieron cuestionamientos porque diputados de la coalición habían registrado sus votos pese a la obligación legal de mantenerlos en secreto.

En esa segunda votación, algunos parlamentarios de la coalición fotografiaron sus papeletas o las exhibieron de manera visible. Desde la izquierda se alegó que a varios se les había pedido demostrar su apoyo al candidato de Netanyahu. El episodio generó críticas porque el carácter secreto de la elección busca proteger a los diputados de presiones partidarias y externas. Se presentaron recursos ante el Tribunal Supremo para que anulara el resultado.
El Tribunal Supremo aceptó los recursos por unanimidad en julio. Ordenó dejar sin efecto la segunda ronda y efectuar una nueva votación. El vicepresidente del tribunal, Noam Sohlberg, autor de la sentencia, sostuvo que la falta de secreto constituía una irregularidad sustancial y que existía una posibilidad real de que hubiera influido en el resultado. Con esa resolución quedó anulada la elección de Rabello.
Ohana, sin embargo, no convocó al pleno para repetir la votación. La coalición criticó la intervención judicial en un procedimiento interno de la Knéset, y el ministro de Justicia, Yariv Levin, llegó a pedir que no se acatara el fallo. Rabello no asumió el puesto, aunque miembros de la coalición defendían que su elección había sido válida. Él consideraba preferible repetir la votación durante la XXV Knéset, pero esa propuesta no prosperó. El cargo permanece vacante desde que concluyó el mandato de Englman a comienzos de julio.

Tres días antes de que Rabello anunciara su retirada, el Supremo examinó otro recurso relacionado con la falta de una nueva votación. Yaron Gadot solicitó que se obligara a Ohana a repetir la segunda ronda antes del 10 de noviembre, fecha fijada para la constitución de la nueva Knéset. Los jueces rechazaron la petición porque ya se habían celebrado las elecciones parlamentarias y consideraron improcedente obligar a la cámara saliente a elegir a un contralor por siete años pocos días antes del relevo legislativo. Aun así, criticaron severamente la conducta de Ohana.
La jueza Ruth Ronen redactó esa resolución, respaldada por el presidente del Tribunal Supremo, Yitzhak Amit, y por el magistrado Khaled Kabub. Afirmó que “el prolongado incumplimiento de la sentencia constituye un grave perjuicio para el orden de gobierno y el sistema institucional”. El tribunal aclaró que la desestimación del recurso no legitimaba la actuación del presidente de la Knéset y condenó a Ohana y al Parlamento al pago de ₪10 000 en costas judiciales a favor del demandante.

Las elecciones a la XXVI Knéset modificaron las mayorías parlamentarias: los partidos que habían respaldado a Netanyahu perdieron su predominio en la cámara. Rabello consideró que, con esa nueva correlación de fuerzas, sus oportunidades de resultar elegido habían disminuido. Tras su renuncia, siguen pendientes tanto la identidad del futuro contralor como el procedimiento que utilizarán los nuevos diputados para designarlo.
Una opción que se examinaba era recuperar la segunda ronda anulada, en la que habían competido Rabello y Elron. Si se mantuviera ese procedimiento sin admitir más candidatos, Elron podría quedar como único aspirante. La otra posibilidad consiste en iniciar nuevamente la elección y permitir que los integrantes de la XXVI Knéset propongan otras candidaturas.

La asesora jurídica del Parlamento, Sagit Afik, se había mostrado favorable a repetir solamente la segunda ronda, aunque reconoció la existencia de consideraciones jurídicas contrapuestas. Por ello planteó esperar a la constitución de la nueva cámara y a la elección de su presidente. El Tribunal Supremo tampoco decidió definitivamente cómo continuar. En su sentencia más reciente, Ronen señaló que retomar un procedimiento interrumpido durante la legislatura anterior plantea dificultades legales, entre ellas el cambio de diputados y la falta de una norma que establezca su continuidad automática de una Knéset a otra.










