El teléfono de Vladan Djokic, rector de la Universidad de Belgrado y figura enfrentada al partido gobernante de Serbia, fue intervenido mediante Pegasus, el programa de espionaje de la empresa israelí NSO Group. El Centro de Investigación Citizen Lab, de Canadá, estableció la intrusión en un trabajo conjunto con Share Foundation, una organización dedicada a los derechos digitales. El caso se conoce cuando el país se prepara para celebrar elecciones parlamentarias este domingo.
La investigación también alcanza al exfiscal Rade Bajic, quien recibió el 13 de agosto una notificación de Apple sobre un intento de ataque contra su teléfono mediante un programa de espionaje comercial. A diferencia del caso de Djokic, ni el propio Bajic ni Citizen Lab han podido confirmar que su dispositivo fuera infectado o determinar cómo habría ocurrido una posible intrusión. Apple confirmó que ese día envió advertencias a varios usuarios, pero no ofreció información específica sobre ninguno de los dos hombres.
El rector ha manifestado su respaldo a las movilizaciones estudiantiles contra la corrupción que sacuden Serbia desde hace dos años. Esa posición le ha acarreado presiones de las autoridades. Djokic calificó el acceso a su teléfono como un ataque grave contra su privacidad, su seguridad y la integridad de su cargo universitario, y pidió sanciones para sus responsables.

Bajic, por su parte, relaciona el intento de espionaje con una investigación judicial en la que participó contra altos funcionarios. El caso abordaba la presunta eliminación irregular de las protecciones culturales de un antiguo complejo militar de Belgrado. Una empresa de inversiones fundada por Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, tenía previsto desarrollar allí un proyecto inmobiliario. A finales del año pasado, la compañía renunció a sus planes y declaró que lo hacía por respeto a los habitantes de Serbia y de Belgrado. Para Bajic, su participación en ese proceso judicial fue la única razón del ataque que denunció.
El episodio también coincidió con una ofensiva pública contra Djokic. Aproximadamente veinte minutos antes de que Reuters publicara la noticia, un tabloide favorable al Gobierno lo llamó “buitre” y difundió una supuesta grabación de una conversación sobre sus aspiraciones políticas. No explicó de dónde procedía el audio. La declaración del rector sobre el espionaje no se refería a esa publicación, y tampoco hubo una respuesta inmediata a la solicitud de comentarios sobre ella.
El Ministerio del Interior serbio no respondió a las solicitudes de información sobre estos casos. En ocasiones anteriores, las autoridades habían rechazado las acusaciones de espionaje informático. NSO Group tampoco contestó los correos de consulta. La empresa sostiene que vende sus productos exclusivamente a gobiernos y ha declarado que pondrá fin a las relaciones comerciales cuando se produzcan abusos graves. Estados Unidos la incluyó en su lista negra en 2021 tras años de denuncias de violaciones de derechos humanos relacionadas con el uso de sus herramientas.

No se trata de una acusación aislada. El mes pasado, Share Foundation identificó al menos a catorce personas que habían sido blanco de programas avanzados de espionaje antes de las elecciones locales de marzo, entre ellas estudiantes, activistas y miembros de partidos opositores. En al menos uno de los dispositivos se confirmó una infección con Pegasus. Ya en 2021, una investigación de medios internacionales había expuesto el uso de ese programa contra cientos de periodistas, dirigentes políticos, defensores de derechos humanos y empresarios de distintos países.










