Washington defiende logros ante Irán pese al secreto del pacto, las dudas republicanas y las tensiones con Israel y el Líbano.
La Casa Blanca defiende logros sin divulgar el pacto con Irán
Esta semana, la Casa Blanca comunicó a aliados de Donald Trump y a legisladores republicanos que el presidente de EE. UU. alcanzó sus objetivos en la guerra con Irán. El mensaje llegó pese a que los detalles del acuerdo inicial siguen sin divulgarse y a que las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán aún no han comenzado. Los argumentos, enviados en papel con membrete oficial y obtenidos por The Associated Press a través de dos destinatarios, presentan la posición oficial como una victoria cerrada.
Entre los logros centrales, el documento sostiene que Irán se comprometió a no poseer nunca un arma nuclear, que el estrecho de Ormuz vuelve a estar abierto y que los combates en el Líbano terminaron. Esas afirmaciones chocan con varias realidades sobre el terreno y con la incertidumbre que rodea el memorándum de entendimiento que Washington y Teherán prevén firmar el viernes en Suiza, cuyo contenido permanece reservado incluso para aliados republicanos en el Congreso y para Israel.
El texto oficial afirma que “el presidente Trump resolvió una amenaza que Washington había gestionado durante 40 años” y añade que “Irán nunca tendrá un arma nuclear”. La postura iraní desde hace décadas es que no pretende desarrollar un arma nuclear, aunque sus críticos dudan de ese compromiso. Teherán posee 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %, nivel que la Agencia Internacional de Energía Atómica considera a un pequeño paso técnico del 90 % necesario para uso militar.
El uranio enriquecido al 60 % no tiene uso civil pacífico, e Irán ha prometido aniquilar a Israel. El secreto sobre el contenido del pacto ha generado confusión, preocupación y escepticismo fuera del círculo más cercano a Trump. Algunos republicanos admiten que la falta de información dejó un vacío ocupado por posibles versiones falsas o incompletas, mientras la senadora Shelley Moore Capito dijo que no se sabe qué es verdad y qué no lo es.
Claves del pacto inicial que Washington aún mantiene reservado
- Irán se habría comprometido a no poseer nunca un arma nuclear.
- El estrecho de Ormuz figura como una reapertura clave para los precios de la energía.
- El documento sostiene que el acuerdo pone fin a operaciones militares en el Líbano.
- El memorándum de entendimiento entre Washington y Teherán se prevé para el viernes en Suiza.
Trump aplaza la publicación del marco y apunta al Congreso

Capito planteó que su hipótesis es que el texto probablemente aún está en redacción y perfeccionamiento, y que la Administración no desea hacerlo público hasta que todo quede listo. Trump defendió el martes, durante la cumbre del Grupo de los Siete en Francia, que prefiere contar antes con un marco formal. Al ser consultado sobre por qué no publica los términos del acuerdo inicial, respondió que le gustaría contar primero con ese marco antes de hacerlo.
Trump añadió que no solo hará público el texto, sino que probablemente dará una rueda de prensa y lo leerá palabra por palabra para que la prensa lo cubra con precisión. El presidente también se mostró dispuesto a enviar un eventual acuerdo al Congreso para su revisión y aprobación. “Me gusta la idea, envíenlo al Congreso, por favor”, dijo, antes de preguntar quién no lo aprobaría, en una defensa política del proceso aún incompleto.
La revisión legislativa de un acuerdo nuclear con Irán es obligatoria por una ley aprobada tras el pacto de 2015 alcanzado bajo la presidencia de Barack Obama, del que Trump se retiró durante su primer mandato. Algunos asesores del Congreso sostienen que incluso el memorándum de entendimiento previsto para el viernes podría quedar sujeto al examen de los legisladores, aunque la Casa Blanca aún no ha divulgado los términos que permitirían evaluar ese alcance.
Los argumentos de la Casa Blanca comparan el nuevo proceso con el Plan de Acción Integral Conjunto, conocido como JCPOA, y afirman que el acuerdo de la era Obama nunca fue firmado. Esa descripción es parcialmente cierta, pero engañosa: los ministros de Exteriores que lo negociaron sí firmaron una copia, aunque el documento se consideraba informal para conmemorar la ocasión. Además, el Consejo de Seguridad de la ONU respaldó y aprobó el JCPOA, con sus disposiciones dentro del derecho internacional.
Ormuz y el alivio económico forman parte del mensaje oficial

El documento de la Casa Blanca presenta la reapertura del estrecho de Ormuz como una ganancia inmediata para los estadounidenses. Según los puntos distribuidos a los aliados, el estrecho vuelve a estar abierto y los precios de la energía que las familias estadounidenses pagan cada día están a la baja. El texto afirma que las familias estadounidenses son las grandes ganadoras y que ya no tienen que temer a un Irán con armas nucleares.
La Casa Blanca asegura que los estadounidenses notarán alivio en la gasolinera y en el supermercado. Antes de la guerra, por el estrecho de Ormuz circulaba una quinta parte del petróleo mundial. La vía marítima permaneció abierta a todo el tráfico hasta el 28 de febrero, fecha en que Trump e Israel comenzaron a atacar Irán con el objetivo de desestabilizar al régimen y destruir sus capacidades nucleares y de misiles balísticos.
Una eventual reapertura devolvería la situación al punto previo al inicio de la ofensiva, después de que EE. UU. e Israel gastaran miles de millones de dólares en la guerra. La normalización del tránsito podría tardar semanas o incluso meses. Los precios al consumo en Estados Unidos y otros países se dispararon solo después del inicio del conflicto y de la interrupción iraní de los envíos de petróleo y otras materias primas por el estrecho.
Teherán insiste en que mantendrá el control del acceso a esa vía navegable crucial bajo cualquier escenario. La Casa Blanca también asegura que Irán no recibirá dinero de los contribuyentes estadounidenses por un eventual acuerdo ni por adherirse a un pacto nuclear aún pendiente de negociación. El documento afirma que solo obtendrá incentivos financieros si cumple ciertos criterios, aunque sugiere que el acuerdo nuclear de Obama costó miles de millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses.
El frente libanés abre dudas entre Israel, Hezbolá y Washington

El alivio monetario de sanciones concedido en 2015 procedía de activos iraníes congelados, no del Tesoro de EE. UU. El documento menciona además “los palés de dinero en efectivo” enviados por EE. UU. a Irán tras la firma del JCPOA. Ese envío tuvo origen en un pago iraní por una venta de armas cancelada al difunto sha del Gobierno de Irán, y no estuvo vinculado al acuerdo nuclear.
Ese envío formó parte de un intercambio que permitió la liberación de varios ciudadanos estadounidenses detenidos en Irán y de varios iraníes encarcelados en EE. UU. Otro de los puntos más discutidos es el Líbano. Los argumentos sostienen que Trump logró incluir el fin de la guerra entre Israel y Hezbolá. El texto afirma que este acuerdo firmado pone fin a las operaciones militares en todos los frentes, con mención explícita al Líbano.
La afirmación sobre el Líbano resulta incierta. Hezbolá no participa en las conversaciones que Israel y el Líbano han mantenido en Estados Unidos, y el grupo terrorista respaldado por Irán ha rechazado cualquier acuerdo que surja de esas negociaciones. La guerra comenzó con ataques de Hezbolá contra el norte de Israel mediante cohetes y drones en apoyo de Irán. Israel respondió con bombardeos contra instalaciones del grupo e invadió el sur del Líbano.
Israel mantiene en el sur del Líbano lo que llama una “zona de seguridad”. Sus autoridades han dicho que no se consideran obligadas por los términos del acuerdo provisional entre Irán y Estados Unidos y que desconocen sus detalles. Benjamin Netanyahu evitó criticar el pacto el lunes, pero subrayó que las tropas seguirán allí. Yechiel Leiter declaró a NPR que preocupa la aparente inclusión del Líbano; un funcionario estadounidense dijo que la retirada israelí no era condición del memorando.