Donald Trump defendió ante la Asamblea general de la ONU la decisión de atacar Irán y afirmó que antes había dado a Teherán “todas las oportunidades para un acuerdo”. El presidente de Estados Unidos vinculó esa decisión con el riesgo que, a su juicio, representaría un régimen iraní con capacidad nuclear y con antecedentes de apoyo a ataques terroristas.
En su intervención, Trump recordó los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos y el ataque de Hamás del 7 de octubre en Israel. Dijo que los atacantes de Hamás recibían financiación iraní y que Alí Jamenei, líder supremo de Irán asesinado, había celebrado aquella masacre como un “servicio a la humanidad”. También afirmó que el régimen iraní mató a más de 72.000 ciudadanos este año y que 10.000 de ellos murieron por protestar.
Trump sostuvo que esas razones lo llevaron a ordenar en febrero la Operación Furia Épica. No mencionó el papel de Israel en la guerra. Aseguró que las fuerzas estadounidenses destruyeron la marina, la fuerza aérea, los radares y los sistemas antiaéreos de Irán. Sobre la producción militar iraní, dijo que la capacidad para fabricar misiles y drones “casi se ha ido”. Varios funcionarios estadounidenses habían presentado la eliminación de esa capacidad como un objetivo clave de la guerra.
El presidente también destacó los daños sufridos por la economía iraní y se refirió a la inflación del país. Después abordó los ataques contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz tras el breve alto el fuego de junio. Agradeció al Consejo de Seguridad de la ONU la resolución que condenó esas acciones.
Trump dijo que Irán trata de obstaculizar el transporte comercial en el estrecho, pero aseguró que Estados Unidos mantiene escoltas diarias para sacar barcos de esa vía marítima.










