Las exigencias que Irán ha presentado durante las negociaciones con Estados Unidos recibieron una dura respuesta del secretario de Estado, Marco Rubio. El funcionario calificó las conversaciones de improductivas y sostuvo que las condiciones planteadas por Teherán impiden avanzar hacia un acuerdo. “Las conversaciones no son útiles. Las exigencias de Irán son sencillamente inaceptables”, declaró durante la noche del domingo al lunes. También las describió como “escandalosas y, en algunos casos, ridículas”.
Rubio señaló, sin embargo, que la Casa Blanca mantiene su preferencia por una solución negociada. “El presidente siempre preferirá resolver cualquier problema por vías diplomáticas”, afirmó, antes de reconocer los límites de esa opción: “A veces, lamentablemente, eso no es posible”. Sus declaraciones coincidieron con nuevas acciones estadounidenses destinadas a aumentar la presión sobre la República Islámica, tanto por mar como a través de sus rutas comerciales terrestres.
Washington no ha reanudado una campaña militar de gran escala contra Irán, pero ha efectuado ataques limitados dentro del país y mantiene la aplicación del bloqueo naval. A esas operaciones se suma una iniciativa para dificultar la llegada de armamento, tecnología, dinero y mercancías por las fronteras iraníes. El objetivo estadounidense es restringir los canales de abastecimiento que Teherán conserva pese a las medidas impuestas en el mar.
La isla iraní de Qeshm ha sido escenario de varias de las operaciones recientes. Estados Unidos ejecutó allí un ataque puntual la semana pasada y el viernes el presidente Donald Trump confirmó otra acción contra un sistema iraní de defensa antiaérea. Al recibir una pregunta sobre el episodio, Trump respondió: “No quiero hablar de eso. Realizamos ataques mínimos, pero destructivos. Construyeron un pequeño sistema antiaéreo y lo destruimos en unos 15 minutos, quizá cinco”. Posteriormente volvieron a escucharse explosiones en Qeshm y aparecieron informes de detonaciones cerca del puerto de Jask, sin que se precisaran las circunstancias de estas últimas.
La presión marítima también ha incluido el ataque a un carguero en el golfo de Omán. Una aeronave estadounidense empleó una munición de precisión para dejarlo fuera de servicio. El Comando Central de Estados Unidos afirmó que el buque había desatendido advertencias y trataba de abandonar la zona tras una escala en un puerto iraní.
Las restricciones al transporte marítimo han llevado a Washington a concentrarse asimismo en las conexiones terrestres y en el mar Caspio. Entre los corredores utilizados por Irán figuran el trayecto desde China a través de Pakistán, la frontera turca y el paso por Irak, que ofrece una alternativa para el movimiento de mercancías. Rusia constituye otra vía de suministro mediante sus puertos y las conexiones navales y terrestres del Caspio. Estados Unidos intenta ahora actuar también sobre esos itinerarios.
Desde Teherán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica respondió con advertencias sobre las consecuencias de nuevas acciones estadounidenses. Su portavoz, Hosein Mohebi, afirmó: “Si vuelven a equivocarse en sus cálculos, los próximos golpes que les asestemos serán todavía más duros y los paralizarán durante muchos años”. La organización anunció además que Irán levantó la limitación que se había impuesto a sí mismo para fabricar misiles con un alcance máximo de 2.000 kilómetros.
Mohammad Javad Larijani, figura destacada del sector conservador iraní, también extendió sus amenazas a instalaciones militares estadounidenses fuera de Oriente Medio. Al explicar lo que presentó como una nueva estrategia de su dirigente, sostuvo que Irán ya no reconoce límites geográficos para sus posibles objetivos. “Si pretenden atacarnos desde bases estadounidenses en Alemania, Albania o Inglaterra, esas bases serán objetivos legítimos para nosotros”, declaró.
Las negociaciones continúan bajo esa presión simultánea. Estados Unidos combina su disposición declarada al diálogo con ataques puntuales y medidas para restringir las rutas de suministro de Irán. Por su parte, las autoridades iraníes mantienen la posibilidad de ampliar la confrontación si se producen nuevas operaciones contra su territorio. Ambas partes contemplan así el escenario de que las conversaciones no conduzcan a un acuerdo.










