En Tel Aviv, tocar la bocina sin necesidad tendrá consecuencias económicas desde el primer trimestre de 2027. El Ayuntamiento prepara un sistema de vigilancia que permitirá imponer multas a los conductores que hagan sonar el claxon de manera injustificada. La primera sanción para una persona física será de ₪250.

La instalación comenzará en once puntos de la ciudad, con equipos destinados a detectar los bocinazos en cruces importantes. La identificación se realizará mediante micrófonos y cámaras de video. La empresa Noiz obtuvo el mes pasado el contrato municipal para instalar y operar esta tecnología.

El importe dependerá de quién cometa la infracción y de si existe reincidencia. Una persona física pagará ₪500 por una infracción posterior a la primera. Para las empresas, las multas serán de ₪500 inicialmente y de 1.000 en caso de reincidencia.

La aplicación de las sanciones está prevista entre enero y marzo de 2027. La municipalidad busca reducir el ruido en las calles y desalentar el uso innecesario de la bocina mediante la detección de cada infracción.










