Cambridge Aerospace planea establecer en Japón la producción de su interceptor antidrones Skyhammer antes de ofrecerlo formalmente al ministerio de Defensa japonés. La compañía británica busca apoyarse en socios industriales locales para crear una cadena de suministro nacional y reducir la dependencia de componentes fabricados en el extranjero.
El proyecto apunta a ampliar las reservas de interceptores disponibles para la defensa antiaérea a un costo inferior al de los misiles tierra-aire convencionales. El Skyhammer fue concebido para enfrentar drones de ataque unidireccional, incluidos aparatos del tipo Shahed, y ofrece una opción destinada a sostener respuestas repetidas frente a ataques numerosos sin consumir municiones más costosas.
El interceptor emplea un motor turborreactor alimentado con queroseno y alcanza una velocidad máxima declarada de 700 km/h. Su alcance supera los 30 km y su altitud de combate excede los 4 km. Pesa alrededor de 17 kg, transporta una carga útil de unos 2 kg y utiliza un buscador de radar activo de doble banda para el seguimiento terminal del blanco.
Con las alas desplegadas, el Skyhammer mide cerca de 1,8 metros de longitud y 1,5 metros de envergadura. Se aloja en un tubo de lanzamiento de unos 2 metros de largo y 350 milímetros de diámetro. Cambridge Aerospace declara un tiempo de recarga inferior a un minuto, una característica orientada a mantener el fuego frente a sucesivas oleadas de drones.
El sistema ya cuenta con una referencia de adquisición en el Reino Unido. El ministerio de Defensa británico anunció el 10 de abril de 2026 su intención de comprar interceptores y lanzadores Skyhammer para sus fuerzas y para socios del Golfo expuestos a amenazas de drones de diseño iraní. El 1 de mayo confirmó una prueba satisfactoria en Jordania bajo condiciones desérticas, y las primeras entregas a las fuerzas británicas estaban previstas para ese mismo mes.
En la arquitectura japonesa de defensa antiaérea, el Skyhammer ocuparía una capa intermedia entre los sistemas antidrones de muy corto alcance y los misiles tierra-aire más costosos destinados a amenazas más complejas. Su alcance permitiría cubrir bases aéreas, depósitos de municiones, centros de mando, puertos y otras instalaciones militares. Su velocidad limita su utilidad contra blancos más rápidos, pero su combinación de alcance, guía autónoma terminal, menor costo unitario y capacidad de mantener mayores existencias define la función que Cambridge Aerospace busca introducir en Japón.










