Personal del 6.º Escuadrón de Fuerzas de Seguridad de la Fuerza Aérea de Estados Unidos recibió entrenamiento con el dron interceptor Bumblebee V2 en la base aérea MacDill, Florida. La actividad, realizada el 8 de octubre junto con la Fuerza de Tarea Interinstitucional Conjunta 401, forma parte de los preparativos para proteger instalaciones militares frente a aeronaves no tripuladas de pequeño tamaño.
El Bumblebee V2 es un multirrotor de visión en primera persona diseñado para embestir drones hostiles. La colisión inutiliza tanto al objetivo como al interceptor, sin necesidad de una carga explosiva. Esta modalidad permite actuar contra aparatos que mantienen el vuelo pese a la interferencia de sus comunicaciones, como aquellos que siguen rutas preprogramadas.
El programa cuenta con un acuerdo de adquisición de $5 200 000 adjudicado a Perennial Autonomy el 30 de enero de 2026, con entregas previstas desde marzo. Su introducción en unidades militares combina la evaluación del equipo con la formación de operadores y el desarrollo de procedimientos de defensa antidrones.
Durante una evaluación del Ejército en Fort Benning, en julio, se describió una configuración con tres cámaras y reconocimiento automatizado de objetivos para facilitar su seguimiento e intercepción bajo supervisión humana. Estas funciones buscan reducir la destreza de pilotaje manual necesaria para dirigir un interceptor contra otro dron. No se precisó cuáles de ellas se utilizaron durante el entrenamiento de MacDill.
Los efectivos también trabajaron con el sistema antidrones Paladin, que dispara un proyectil con red para capturar aeronaves no tripuladas. Ambos equipos ofrecen métodos físicos diferentes para neutralizar amenazas, aunque no consta que compartieran datos de localización de objetivos ni que operaran bajo un control común.
El entrenamiento en MacDill sigue a evaluaciones realizadas con la 82.ª División Aerotransportada en Fort Bragg, en abril, y con el 3.er Batallón del 75.º Regimiento Ranger en Fort Benning, en julio. Las pruebas han servido para recoger observaciones de los operadores y estudiar procedimientos aplicables a bases militares e infraestructura crítica.
En una base aérea activa, la intercepción exige identificar con rapidez la amenaza, coordinar la respuesta con las operaciones de vuelo y evaluar los riesgos que supone la caída de restos sobre personas, aeronaves o instalaciones. La actividad en MacDill acredita el entrenamiento del personal con el Bumblebee V2, pero no demuestra que se haya completado allí una intercepción ni que el sistema tenga ya un despliegue permanente.










