El Ejército de Estados Unidos ha llevado a una segunda fase de desarrollo el XRC, un misil interceptor propulsado por estatorreactor (ramjet) con el que busca derribar drones a mayor distancia de las posiciones que debe proteger. L3Harris Technologies recibió un contrato de tres años por hasta $60 000 000 para avanzar en el proyecto, bajo la dirección del Centro de Aviación y Misiles del Comando de Desarrollo de Capacidades de Combate del Ejército.
El programa Extended Range Counter-UAS Missile apunta a aeronaves no tripuladas pequeñas y medianas, además de otras amenazas propias de la defensa antiaérea de corto alcance. La nueva fase contempla pruebas de vuelo del sistema integrado, que combina un buscador avanzado con una solución de propulsión diseñada para aumentar el alcance, la velocidad y la flexibilidad de empleo. El contrato financia el desarrollo del armamento, no su fabricación en serie.
La principal diferencia técnica está en el motor. Mientras que un cohete convencional transporta combustible y oxidante, un estatorreactor emplea oxígeno del aire para sostener la combustión. Necesita alcanzar primero una velocidad suficiente, pero puede aprovechar esa configuración para mantener el empuje y recorrer distancias mayores. El resultado dependerá de la aceleración inicial, la altitud, la resistencia aerodinámica y las maniobras exigidas durante la intercepción.
Para las unidades de defensa antiaérea, disponer de más alcance permitiría atacar drones antes de que se aproximen a tropas, puestos de mando o instalaciones logísticas. También ofrecería más tiempo para responder y la posibilidad de efectuar otro disparo si fracasa el primero. Sin embargo, la distancia útil de intercepción depende de los radares y demás sensores: un dron pequeño que vuela a baja altura o queda oculto por el terreno puede ser difícil de detectar con suficiente anticipación.
El XRC pretende incorporar una capa adicional a defensas que ya utilizan armas como el Stinger, destinado a amenazas próximas, o el Coyote, desarrollado específicamente para combatir drones. Por ahora no hay datos públicos que permitan establecer una ventaja numérica del XRC sobre estos sistemas en alcance, probabilidad de derribo o coste por intercepción.
L3Harris también trabaja para adaptar el nuevo interceptor a lanzadores militares existentes, una opción que podría simplificar su incorporación a las unidades. Todavía no se ha identificado una configuración definitiva, ni se han comunicado el alcance verificado, el precio por misil o un derribo exitoso durante las pruebas.
Los próximos ensayos deberán demostrar el funcionamiento conjunto de la propulsión, el buscador y el sistema de guiado en vuelo. Solo entonces podrá determinarse si el alcance previsto se convierte en una capacidad práctica para detener drones antes de que lleguen a las fuerzas protegidas.










