El Pentágono y Lockheed Martin alcanzaron el 22 de octubre de 2026 un acuerdo marco para organizar durante una década la fabricación y el sostenimiento de los cazas F-35 Lightning II. El entendimiento contempla al menos 850 aparatos para las Fuerzas Armadas estadounidenses, además de pedidos para clientes extranjeros. No constituye todavía un contrato de compra: las cantidades definitivas, los precios y la financiación siguen pendientes de negociación y de las decisiones del Congreso.
La propuesta comprende los lotes de producción 21 a 30 y mantiene como referencia una cadencia de 156 F-35 al año. Además de los aviones, incorpora repuestos iniciales, conjuntos de modificación y servicios de sostenimiento. Su propósito es sustituir parte de la incertidumbre de los encargos anuales por una previsión de demanda que permita a fabricantes y proveedores organizar inversiones y capacidades industriales con mayor anticipación.
A cambio del compromiso estadounidense a largo plazo, Lockheed Martin aceptó destinar un mínimo de $7 000 000 000 a iniciativas de apoyo al programa F-35. La empresa considera que una planificación plurianual permitirá ampliar la capacidad de producción, mejorar la eficiencia y reforzar la cadena de suministro. Su presidente y director ejecutivo, Jim Taiclet, defendió esa previsibilidad como una condición para realizar inversiones iniciales que beneficien al Gobierno, a los proveedores y a los países usuarios.
El calendario contractual inmediato aún no está cerrado. Los lotes 18 y 19 quedaron acordados en septiembre de 2025, con un máximo de 296 aeronaves. El 23 de octubre de 2026, Lockheed Martin mantenía abiertas las negociaciones del lote 20 y los siguientes. Hasta esa fecha, la compañía había entregado 1.375 F-35 en todo el mundo y la flota acumulaba más de un millón de horas de vuelo.

La duración prevista del acuerdo también modificaría las compras que realizan las empresas participantes. Con una demanda más estable, los suministradores podrían adquirir materias primas y componentes esenciales en mayores volúmenes. Lockheed Martin sostiene que ese mecanismo ayudaría a evitar interrupciones logísticas, reducir los tiempos de reparación y disponer de más repuestos para mejorar la proporción de aviones aptos para misiones.
La empresa atribuye a los contratos de varios años otra ventaja: disminuir la necesidad de negociaciones presupuestarias anuales y de asignaciones adicionales para gestionar la obsolescencia de componentes o renovar el utillaje de fabricación. A su juicio, las economías de escala podrían repercutir en el coste unitario y en el gasto del contribuyente. OJ Sanchez, presidente de Lockheed Martin Aeronautics, señaló que la estabilidad contractual permitiría a los proveedores invertir con mayor confianza y contribuiría a la disponibilidad operativa de la flota.
Michael P. Duffey, subsecretario de Guerra para Adquisiciones y Sostenimiento, presentó el entendimiento como parte de un cambio en el sistema estadounidense de compras de armamento. Sostuvo que vincular los incentivos económicos a los resultados efectivos favorecería una fabricación más rápida y a mayor escala. El Departamento de Guerra también considera que unificar las necesidades de equipos y componentes dentro de la cadena industrial elevaría el poder de compra y permitiría aprovechar las economías de escala.

Sin embargo, las ventajas proyectadas no eliminan el principal obstáculo: falta la autorización legislativa y la asignación de fondos. La Cámara de Representantes aprobó en julio su versión de la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2027, pero el Senado aún no había completado la tramitación al 23 de octubre. Ambas versiones permiten contratos plurianuales para el F-35, aunque la votación en el Senado podría aplazarse hasta después de las elecciones legislativas de noviembre.
Los proyectos legislativos de defensa de 2027 ya habían planteado la compra plurianual tanto del F-35 como del F-15EX Eagle II. La idea también figuraba en propuestas previas de senadores: abandonar, para estos programas, la dependencia de un nuevo ciclo de contratación cada año. Mientras las disposiciones correspondientes no entren en vigor y el Congreso no apruebe los recursos necesarios, el acuerdo marco con Lockheed Martin no podrá transformarse en un contrato definitivo.
La necesidad de sostener una producción elevada se relaciona con los planes de renovación de la Fuerza Aérea estadounidense. En octubre de 2025, el servicio había presentado una estimación de 1.558 cazas asignados a misiones de combate y aspiraba a incrementar las entregas de F-35 y F-15EX. Un informe más reciente, remitido al Congreso el 16 de octubre de 2026, fijó en 1.509 los aviones de combate que necesitaría para 2035. En esa estructura, los F-35A representarían aproximadamente el 40 % del total.










