Rusia planea incorporar armas láser y de pulso electromagnético a su defensa contra drones. Rosoboronexport, la empresa estatal exportadora de armamento integrada en Rostec, anunció el 23 de octubre que estos sistemas atraviesan la fase final de pruebas y están previstos para su producción en serie. No precisó sus denominaciones, alcances, cantidades ni fechas de entrega.
El propósito es disponer de medios capaces de neutralizar aeronaves no tripuladas aunque mantengan su vuelo sin conexión permanente con un operador o sean resistentes a las interferencias electrónicas. A diferencia de los inhibidores, que dificultan las comunicaciones o la navegación por satélite, los láseres pueden dañar físicamente sensores, motores y otras partes de un dron. Los sistemas de pulso electromagnético buscan alterar o inutilizar sus circuitos electrónicos.
La eficacia de un láser depende de la precisión del seguimiento y del tiempo durante el cual concentra energía sobre el blanco. El humo, el polvo, las condiciones atmosféricas y el movimiento del objetivo pueden limitar su rendimiento. Además, estos equipos requieren suministro eléctrico y refrigeración, factores que condicionan su capacidad para afrontar ataques sucesivos.
En las armas de pulso electromagnético, el resultado depende de la energía que alcance al objetivo y de la protección de sus componentes. La capacidad de un dron para volar de forma autónoma no lo hace inmune, aunque el blindaje electrónico y los sistemas redundantes pueden reducir los efectos de un ataque.
Ambas tecnologías necesitan sensores de detección, seguimiento y equipos de mando que permitan identificar las aeronaves y dirigir la respuesta a tiempo. Su eventual despliegue podría ampliar la protección de posiciones militares e instalaciones estratégicas y reducir el consumo de misiles y munición convencional en determinados enfrentamientos.
El anuncio no confirma que las armas hayan entrado en servicio ni que su fabricación a gran escala haya comenzado. Tampoco ofrece resultados que permitan establecer su eficacia frente a drones protegidos o ataques simultáneos. Para las fuerzas de la OTAN, su incorporación al arsenal ruso supondría una amenaza distinta de las interferencias de radio, pero su alcance operativo dependerá de las pruebas, los pedidos de fabricación y las entregas que lleguen a concretarse.










