El bombardero B-52 Stratofortress podría sumarse a los aviones estadounidenses capaces de lanzar el misil antibuque AGM-158C LRASM. La Marina de Estados Unidos prepara una contratación con Lockheed Martin para incorporar esta arma al B-52, una adaptación que ya se había planteado en 2019, pero que permaneció sin avances definidos durante los años siguientes. El B-1B Lancer y el B-2 Spirit ya disponen de esa capacidad. Con el B-52, los tres modelos de bombarderos estratégicos de la Fuerza Aérea podrían emplear el mismo misil.
El aviso contractual, fechado el 7 de octubre de 2026, procede del Comando de Sistemas Aéreos Navales (NAVAIR). La negociación prevista será con Lockheed Martin Missiles and Fire Control como proveedor único y utilizará la modalidad de costos más honorarios fijos (CPFF). El alcance no se limita a instalar el armamento: comprende modificaciones del software del misil, ensayos relacionados con esos cambios, reparación de equipos de prueba y juntas de revisión de fallas.
El B-52 dispone de una capacidad de carga de hasta 20 misiles de la familia JASSM: doce en soportes externos y ocho en lanzadores rotativos internos convencionales. La configuración externa de doce armas pudo verse en marzo, durante la operación Furia Épica. Esa cifra corresponde al JASSM y no establece por sí sola cuántos LRASM transportará el bombardero una vez terminada la integración.
El programa también figura en la solicitud presupuestaria de la Fuerza Aérea para el ejercicio fiscal 2027, que incluye las variantes más recientes del LRASM y del JASSM. Entre las actividades previstas están la incorporación de sus programas operativos de vuelo al software de referencia del B-52, la comprobación de la separación segura desde las dos estaciones bajo las alas y desde el lanzador rotativo interno, la actualización de las interfaces de armamento y las pruebas de seguridad del sistema.

El AGM-158C pertenece a la familia AGM-158 Joint Air-to-Surface Standoff Missile (JASSM) y deriva específicamente del AGM-158B JASSM-ER, de alcance extendido. Conserva una configuración general semejante, aunque incorpora componentes concebidos para atacar buques en escenarios marítimos disputados. NAVAIR lo identifica como un misil de baja observabilidad para operaciones ofensivas contra objetivos de superficie, dentro del programa OASuW.
El funcionamiento del LRASM combina distintas etapas de navegación y adquisición de blancos. Tras el lanzamiento, el sistema utiliza GPS para dirigirse a un punto inicial y después recurre a sus sensores integrados para localizar, identificar y efectuar el guiado terminal hacia el objetivo. Esta arquitectura busca disminuir la dependencia de medios externos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), de los enlaces de datos y de la navegación GPS cuando existen interferencias de guerra electrónica.
El desarrollo OASuW Incremento 1 comprende las versiones LRASM 1.0, LRASM 1.1 y LRASM C-3. La primera alcanzó una capacidad operativa temprana en 2019 y se integró en el B-1B Lancer y en el F/A-18E/F Super Hornet. La versión 1.1 se desplegó en 2023 y atraviesa pruebas y evaluaciones operativas iniciales. También está en proceso su incorporación al avión de patrulla marítima P-8A Poseidon.
La expansión a otras aeronaves incluye planes para dotar del LRASM a los F-15E Strike Eagle, F-15EX Eagle II y F-16C/D de la Fuerza Aérea. En el ámbito naval, el F/A-18E/F Super Hornet ya ha sido integrado con el misil y el P-8A Poseidon forma parte de los programas de integración. El B-52 ampliaría el número de plataformas desde las que puede ejecutarse un ataque antibuque de largo alcance.

La incorporación del misil coincidiría con la modernización del Stratofortress al estándar B-52J. El programa prevé nuevos motores y mejoras de redes, sensores, radar y aviónica. Estas modificaciones permitirían al bombardero localizar y atacar buques de superficie adversarios con mayor autonomía y datos en tiempo real. La actualización busca mantener el B-52 en servicio, como mínimo, hasta 2050.
Lockheed Martin también ha presentado FLEX, un fuselaje modular para la familia de armas AGM-158. Su diseño admite distintas configuraciones de lanzamiento, longitudes del cuerpo del misil y paquetes de sensores, con aprovechamiento de la infraestructura industrial existente para JASSM y LRASM. En paralelo, la cartera de armamento prevista para el B-52 incluye el AGM-181 Long-Range Stand-Off (LRSO), un misil de crucero nuclear furtivo de nueva generación.

En el Pacífico occidental, grupos de B-52 con una elevada carga de misiles antibuque podrían participar en ataques coordinados con otras aeronaves y unidades navales. El empleo desde grandes distancias permitiría concentrar un mayor número de armas contra fuerzas marítimas, incluida la flota china y sus capacidades de antiacceso y negación de área. Se trata de una posible aplicación operativa de la integración, no de una operación anunciada.
Por ahora no existe una confirmación de que el futuro B-21 Raider vaya a incorporar el LRASM. El bombardero continúa en fase de pruebas, por lo que su eventual compatibilidad con este misil sigue sin definirse.










