Un TRV-150 modificado para misiones militares estadounidenses interceptó varios drones de ataque unidireccional con cohetes APKWS guiados por láser durante una prueba realizada a finales de septiembre en la base aérea de Eglin, Florida. La aeronave no tripulada utilizó un lanzador triple que le permitió atacar objetivos sucesivos sin necesidad de aterrizar para reabastecerse de munición. BAE Systems considera que estos resultados permiten estudiar una aplicación semejante para la protección de unidades navales, aunque esa capacidad todavía no se ha demostrado en el mar.
El lanzador se instala bajo el fuselaje multirrotor y admite hasta tres cohetes. A diferencia de una configuración que exige regresar tras cada disparo, el sistema probado ofrece la posibilidad de efectuar varios ataques en una sola salida. La empresa no precisó cuántos blancos fueron interceptados ni cuántos cohetes utilizó. Tampoco identificó los modelos de drones empleados como objetivos. La capacidad de tres municiones permite plantear hasta tres ataques sin recarga, pero esa cifra no equivale a un resultado confirmado de la prueba.
El desarrollo procede del T-150 de Malloy Aeronautics, fabricante británico que pertenece a BAE Systems. Su variante TRV-150 incorpora cambios destinados a las necesidades del Ejército de Estados Unidos. SURVICE Engineering, empresa radicada en Maryland, se ocupó de adaptar la plataforma a esos requisitos, mientras que FalconWorks, división de BAE Systems, desarrolló e integró el equipo necesario para utilizar los APKWS.
La demostración de Florida formó parte de un ejercicio conjunto de experimentación sobre preparación de capacidades para misiones de la Oficina del Subsecretario de Investigación e Ingeniería del Departamento de Guerra estadounidense. El antecedente fue una prueba de 2025 en el campo de Dugway, Utah, donde una versión adaptada del T-150 efectuó disparos individuales de munición de precisión contra objetivos terrestres y aéreos. BAE Systems sitúa el primer lanzamiento de ese tipo en julio de aquel año. Ahora, el cambio consiste en incorporar un sistema triple preparado para producción y destinado a ataques sucesivos contra blancos aéreos.
BAE Systems y SURVICE presentaron la nueva configuración como una forma de utilizar armas de precisión de menor costo desde aeronaves sin tripulación para enfrentar otras aeronaves no tripuladas. Thomas Lancashire, responsable de desarrollo comercial de sistemas aéreos no tripulados en FalconWorks, destacó el paso desde una propuesta técnica hasta una plataforma probada que puede actuar contra varios objetivos en una misión. Gregory Thompson, presidente de SURVICE, resaltó la precisión y el costo de integrar APKWS en el TRV-150.
Las fotografías difundidas permiten observar el dispositivo de lanzamiento instalado bajo el dron, pero no ofrecen un registro detallado de los ataques realizados en Eglin. BAE Systems publicó imágenes correspondientes a una prueba anterior, celebrada en mayo de 2026 en Fort Rucker, Alabama. Por ello, el número exacto de interceptaciones de finales de septiembre permanece sin documentación pública detallada en la información facilitada por la empresa.
El siguiente campo de desarrollo que BAE Systems pretende evaluar es el marítimo. El fabricante considera que el TRV-150 podría emplearse para proteger a sus clientes contra amenazas aéreas similares en el mar. Esa propuesta guarda relación con el problema que han enfrentado buques de guerra ante los proyectiles hutíes en el mar Rojo. Una aeronave de este tipo armada con APKWS representaría una alternativa potencialmente más sencilla y económica que ciertas defensas antiaéreas convencionales, pero su empleo naval contra drones todavía está en fase de desarrollo y no constituye una capacidad operativa demostrada.
Los cohetes APKWS ya tienen otros usos contra aeronaves no tripuladas. Las defensas antiaéreas ucranianas los emplean en Europa y aviones estadounidenses los han utilizado en conflictos de Asia occidental. Los Eurofighter Typhoon de la Real Fuerza Aérea británica también han operado con estas armas desde RAF Akrotiri. Además, otros países trabajan para incorporarlas a sus sistemas de defensa contra drones.
El interés por esta munición coincide con un acuerdo marco firmado días antes entre el Pentágono y BAE Systems. El documento contempla la adquisición de hasta 25.000 kits APKWS por año durante un periodo máximo de siete años y prevé la posibilidad de elevar la capacidad de producción hasta 35.000 unidades anuales.
El T-150 cuenta asimismo con antecedentes en misiones de transporte. Durante el despliegue de ocho meses del grupo de ataque del portaaviones HMS Prince of Wales en 2025, aeronaves de este modelo realizaron entregas de suministros entre buques de la Marina Real británica. BAE Systems recordó esa experiencia al presentar los nuevos ensayos, ahora orientados a una función de defensa antiaérea.










