El Ejército de Estados Unidos comenzó las pruebas de vuelo con cuatro helicópteros no tripulados MQ-8C Fire Scout transferidos por la Armada, que había decidido retirar estos aparatos del servicio. Las aeronaves se utilizan como plataformas de ensayo de sensores de reconocimiento y adquisición de blancos. Su reutilización evita más de $70 000 000 en gastos de adquisición de nuevos helicópteros.
Las pruebas se realizan en el campo de ensayos de Dugway, en Utah, y en el Arsenal de Redstone, en Alabama. El Ejército empleará los MQ-8C para transportar equipos experimentales y evaluar su funcionamiento en condiciones reales de vuelo, sin retirar aeronaves de sus unidades operativas. Los ensayos permitirán medir la capacidad de detección, el seguimiento de objetivos y la compatibilidad de los sensores antes de considerar su instalación en otras plataformas.
El Centro de Pruebas de Redstone solicitó los aparatos en 2024, cuando la Armada ya había iniciado el proceso para almacenarlos. Tras una evaluación técnica, en enero de 2025 el Ejército pidió cuatro helicópteros, dos sistemas móviles de control de misión, motores de repuesto y equipos auxiliares. La transferencia fue aprobada en mayo de ese año y los aparatos llegaron a Redstone en julio. La recuperación de varios componentes de comunicaciones concluyó en julio de 2026 y las pruebas terrestres terminaron en agosto.
El MQ-8C, desarrollado por Northrop Grumman a partir del helicóptero comercial Bell 407, fue concebido para misiones navales de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y designación de objetivos. Entró en servicio operativo inicial en junio de 2019 y la Armada adquirió 38 unidades antes de decidir su retirada. Su configuración no tripulada y su capacidad de despegue y aterrizaje vertical permiten efectuar misiones prolongadas sin necesidad de pistas convencionales.
El aparato puede permanecer en vuelo hasta 12 horas con una carga de 136 kilogramos, tiene un alcance operativo aproximado de 278 kilómetros y un techo de servicio cercano a 4.880 metros. Su capacidad máxima de carga supera los 317 kilogramos. Estas prestaciones permiten examinar sensores a distintas altitudes y velocidades, así como recopilar datos durante períodos extensos con menos vuelos de prueba.
La transferencia también reduce gastos relacionados con investigación, horas de vuelo, contratos y personal. El Ejército no prevé incorporar por ahora el MQ-8C a sus unidades de reconocimiento. Los cuatro helicópteros quedarán destinados a la experimentación y al desarrollo de equipos que podrían utilizarse en otras aeronaves militares.










