El portaaviones USS Ronald Reagan (CVN 76) estableció por primera vez una conexión de control con un avión cisterna no tripulado MQ-25A Stingray mientras navegaba por el océano Pacífico. La aeronave había despegado de las instalaciones de Boeing en el aeropuerto MidAmerica St. Louis, en Mascoutah, Illinois. El secretario interino de la Marina de Estados Unidos, Hung Cao, anunció el resultado el 19 de octubre de 2026, aunque el comunicado oficial no precisó el día de la prueba ni publicó fotografías del ejercicio.
La operación se realizó durante un ensayo marítimo preliminar, mediante una red de satélites de órbita terrestre baja proliferada (pLEO). Esa conexión enlazó el MQ-25A con la estación terrestre de control MD-5C del Centro de Guerra Aérea No Tripulada (UAWC) instalado en el buque. El ejercicio formó parte de una serie de pruebas progresivas para comprobar procedimientos, redes e interfaces antes de la incorporación operativa de aeronaves no tripuladas a los portaaviones.
Uno de los resultados fue la validación del equipo físico y del software de la estación MD-5C, concebida tanto para el Stingray como para los futuros aparatos no tripulados embarcados. El sistema combina la infraestructura de mando, control, comunicaciones, computadoras e inteligencia (C4I) de la Marina con equipos y programas MDCX de Lockheed Martin y otros componentes desarrollados por el Gobierno estadounidense. La división Skunk Works de Lockheed Martin desarrolló el sistema Multi-Domain Combat System (MDCS) incorporado a las estaciones MD-5 del sistema de control de misiones de aviación no tripulada (UMCS).
El avance sigue el calendario que la Marina había establecido para integrar el MQ-25A en sus portaaviones en 2026. La infraestructura necesaria ya contaba con un antecedente: en 2024, el USS George H. W. Bush (CVN 77) fue el primer portaaviones que recibió un Centro de Guerra Aérea No Tripulada, entonces equipado con una estación MD-5E.

El programa también ha pasado a una nueva fase contractual. En septiembre de 2026, la Marina adjudicó a Boeing $562 000 000 por el primer lote de producción inicial a baja cadencia (LRIP). Con esa adjudicación, el número de aeronaves Stingray contratadas ascendió a 14.
Antes del enlace conseguido desde el Ronald Reagan, el equipo de control de misiones no tripuladas de la oficina PMA-268 había efectuado ensayos tanto con el portaaviones atracado como en el mar. En esas actividades participó el equipo integrado de pruebas del MQ-25, compuesto por personal de la Marina, Boeing y Lockheed Martin. Cao explicó que la evaluación abarcó conexiones remotas, perfiles de vuelo y otros aspectos del empleo del nuevo avión cisterna.
El objetivo operativo del MQ-25A consiste en asumir parte de las tareas de reabastecimiento aéreo que hoy realizan los F/A-18E/F Super Hornet. De ese modo, más aviones de combate podrán destinarse a misiones de ataque y el ala aérea embarcada podrá ampliar su alcance. Cao sostuvo que la incorporación del Stingray permitirá a los Super Hornet volar más lejos y durante más tiempo, y destacó el cambio que supone combinar aeronaves tripuladas y no tripuladas en la flota.
El capitán Daniel Fucito, responsable del programa PMA-268, consideró que la primera conexión entre un UAWC situado en un portaaviones en navegación y un MQ-25A demuestra la viabilidad del futuro modelo de ala aérea. La Marina presenta el Stingray como el primer vehículo aéreo no tripulado completamente integrado para operar desde portaaviones y como plataforma de referencia para desarrollar otras aeronaves embarcadas.

La Marina no identificó la unidad concreta del MQ-25A que intervino en la prueba de control a distancia. El primer Stingray de configuración representativa de producción realiza vuelos de ensayo desde el aeropuerto MidAmerica St. Louis y constituye el candidato probable, aunque no confirmado, para esta operación.
En paralelo, Boeing completó otra demostración relacionada con el control de sistemas no tripulados. El 6 de octubre anunció que, durante el ejercicio Emerald Flag en la base aérea de Eglin, Florida, había probado con éxito un programa de mando y control para cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas (MUM-T) basado en el enlace de datos Link 16. Para la demostración se instaló el software en un Beechcraft 1900D y un King Air E90, dos aeronaves tripuladas que sirvieron para verificar el intercambio de mando y control.
Boeing prevé incorporar esa capacidad al MQ-25A y al F/A-18 Super Hornet una vez concluidas nuevas pruebas y evaluaciones. A su vez, la Marina prepara una integración más amplia de aparatos no tripulados en sus portaaviones, incluidos los aviones de combate colaborativos (CCA). El sistema de control de misiones utilizado para el Stingray forma parte de esa arquitectura prevista para futuras alas aéreas embarcadas.










