El sistema de combate naval 9LV de Saab entra en una nueva generación con cambios destinados a que los buques respondan a amenazas cada vez más complejas. La actualización también busca mejorar la coordinación de las operaciones entre diferentes ámbitos militares.
Para que la tripulación y sus mandos trabajen con una misma representación de la situación, el 9LV integra los sensores, las armas, la gestión del combate y las funciones de mando y control. Esta información conjunta sirve de apoyo a las decisiones que deben tomarse durante un enfrentamiento.
La renovación introduce una arquitectura centrada en los datos que utiliza un modelo de información normalizado. El intercambio entre sistemas y plataformas incorpora medidas de ciberseguridad de confianza cero, con el propósito de transmitir información con rapidez y protegerla.
Saab ha establecido una separación entre las funciones imprescindibles para el combate y las aplicaciones concebidas para entornos de nube. Así, una armada podrá incorporar nuevas capacidades sin interferir en los sistemas centrales que controlan las operaciones del buque.

“Al permitir que las fuerzas navales se adapten a amenazas cambiantes y proteger al mismo tiempo la integridad de las funciones esenciales de combate, el 9LV conserva su capacidad de adaptación y, por tanto, su utilidad frente a las nuevas amenazas durante toda la vida operativa del buque”, afirmó Michael Skarped, responsable de la unidad de Sistemas de Combate Naval de Saab.
La próxima generación del 9LV permitirá compartir información entre fuerzas navales, aéreas y terrestres. Con esa capacidad, los comandantes podrán coordinar sus operaciones con unidades aliadas y mantener una visión operativa compartida.
La misma tecnología puede instalarse en plataformas de tamaños diversos, desde grandes buques de guerra preparados para varias misiones hasta embarcaciones más pequeñas. Su diseño contempla también flotas que combinen sistemas tripulados y no tripulados.
La arquitectura admite la incorporación de sensores, armas y aplicaciones de misión adicionales conforme surjan nuevas necesidades. De este modo, las armadas podrán ampliar las funciones de sus buques sin las restricciones que imponen diseños anteriores.
La separación entre las aplicaciones y los sistemas fundamentales de combate persigue, además, que las actualizaciones sean más sencillas y que los elementos de los que dependen la seguridad y la fiabilidad del buque mantengan su funcionamiento.










