El Ejército de Estados Unidos prevé completar antes de finales de 2026 el primer prototipo del ME-11B, su nuevo avión de reconocimiento a gran altitud. El programa, conocido anteriormente como HADES, avanza con una reducción considerable de la flota prevista: de 14 aeronaves a solo seis, como parte de la iniciativa de transformación militar adoptada en 2025.
La empresa Sierra Nevada Corporation (SNC) adapta aviones ejecutivos Bombardier Global 6500 para convertirlos en plataformas de inteligencia capaces de vigilar movimientos terrestres e identificar emisiones electromagnéticas a grandes distancias. El primer aparato podría entregarse alrededor de enero de 2027 para iniciar las demostraciones operativas. Una segunda unidad está prevista para ese mismo año y una tercera recibirá una configuración más avanzada durante los dos años siguientes.
El principal equipo de vigilancia será el radar ASARS-2B de Raytheon, derivado de la familia de sistemas utilizada por los aviones U-2. Su tecnología de apertura sintética (SAR) permite obtener imágenes del terreno incluso de noche o en presencia de nubes y humo. También dispone de funciones para detectar objetivos terrestres en movimiento, como vehículos, y seguir su actividad. Los sensores de inteligencia de señales complementarán esa información mediante la identificación de comunicaciones y emisiones de radar.
El Global 6500 tiene una altitud máxima de operación de 15.545 metros y un alcance anunciado de 12.223 kilómetros en su versión civil. Estas características ofrecen una base para misiones de vigilancia sobre grandes extensiones, especialmente en el Pacífico. Sin embargo, la instalación de radares, equipos electrónicos y otros sistemas militares modifica las condiciones de operación, por lo que esas cifras no equivalen al alcance efectivo del ME-11B.
El cambio supone sustituir una antigua flota de más de 40 aeronaves de reconocimiento RC-12X Guardrail, MC-12S EMARSS y EO-5C ARL-M por un número mucho menor de aviones dotados de sensores más avanzados. La reducción de 14 a seis ME-11B representa un recorte del 57 % respecto del plan reciente. El Ejército todavía no ha fijado una fecha para la incorporación de las seis unidades al servicio.
Mientras se completa la transición, Estados Unidos mantendrá las operaciones de inteligencia aérea contratadas a empresas privadas. Entre las plataformas utilizadas figuran los ARES, ATHENA y ARTEMIS, que también permiten probar equipos y procedimientos destinados al nuevo sistema. El Ejército no prevé comprar esos aviones a sus operadores y continuará con contratos de servicios mientras incorpora los ME-11B.
El ME-11B formará parte del sistema de vigilancia multidominio del Ejército, que contempla también aeronaves no tripuladas, globos estratosféricos y sensores distribuidos. Esta combinación deberá compensar la menor cantidad de aviones tripulados y sostener la recolección de información sobre desplazamientos militares, instalaciones terrestres y actividad electrónica.










