El F-35 Lightning II fue concebido como un avión de combate capaz de integrar radar, sensores electroópticos, guerra electrónica y armamento mediante una arquitectura informática común. Esa integración permite reunir información de diferentes sistemas y presentarla al piloto en una sola imagen táctica. Sin embargo, también impone restricciones importantes a los países que lo adquieren: modificar sus programas informáticos, instalar equipos electrónicos nacionales o incorporar nuevas armas requiere una coordinación técnica que no existe en muchos cazas de generaciones anteriores.
Israel encontró una dificultad particular en ese modelo. Su Fuerza Aérea había desarrollado durante décadas variantes propias de aviones estadounidenses, adaptadas a sus sistemas de comunicaciones, armamento y guerra electrónica. Los F-15 y F-16 israelíes incorporaron sucesivas modificaciones que permitieron utilizar tecnología nacional y responder a los requisitos de operaciones en Oriente Medio. La llegada del F-35 planteaba la necesidad de conservar parte de esa independencia sin alterar los elementos fundamentales de un avión cuya arquitectura pertenece a un programa multinacional.
La solución fue el F-35I Adir, una variante del F-35A desarrollada mediante acuerdos específicos con Estados Unidos y Lockheed Martin. Sus principales diferencias se concentran en los sistemas de mando y comunicaciones, las capacidades de guerra electrónica y la integración de armamento. La estructura básica, el motor Pratt & Whitney F135 y buena parte de los sensores permanecen vinculados a la configuración estadounidense. Las adaptaciones nacionales permiten incorporar capacidades adicionales mediante interfaces especialmente preparadas para la Fuerza Aérea israelí.
Israel seleccionó el F-35 en octubre de 2010 y recibió sus primeros aparatos en 2016. La base aérea de Nevatim asumió la integración inicial, el entrenamiento de pilotos y la preparación de las unidades de mantenimiento. En diciembre de 2017, la primera escuadrilla alcanzó su capacidad operativa. La Fuerza Aérea comenzó así a incorporar un avión furtivo a una organización que ya utilizaba sistemas nacionales de mando, armamento y planificación de misiones.
La aviónica israelí conecta al Adir con sus propios sistemas de combate
Israel Aerospace Industries desarrolló mediante su división LAHAV un sistema nacional de mando, control, comunicaciones y computación, denominado C4. Su arquitectura utiliza equipos de radio definidos por software y protocolos de comunicación propios de la Fuerza Aérea israelí. El sistema permite integrar aplicaciones nacionales con los servicios principales de la aviónica y facilita la incorporación de nuevas funciones sin modificar por completo la arquitectura informática del avión. El desarrollo entró en producción en 2016, después de completar las fases de definición y pruebas.
La particularidad de este sistema reside en su relación con la aviónica estadounidense. El F-35 utiliza un procesador central que combina información procedente del radar AN/APG-81, los sensores infrarrojos, los equipos de guerra electrónica y los enlaces de datos. La solución israelí añade una infraestructura destinada a utilizar esa información dentro de sus propias redes operativas. De esta manera, el Adir puede participar en misiones coordinadas con otros medios de la Fuerza Aérea israelí sin depender exclusivamente de las funciones de comunicación originales del F-35.
La guerra electrónica constituye otra de las modificaciones importantes. El F-35 ya dispone de equipos integrados para detectar emisiones electromagnéticas, identificar amenazas y apoyar las contramedidas. Israel obtuvo autorización para incorporar capacidades nacionales adicionales, con interfaces preparadas para futuras actualizaciones. Lockheed Martin introdujo modificaciones relacionadas con la instalación de equipos, el suministro eléctrico y la refrigeración. Estas adaptaciones permiten integrar componentes israelíes en una aeronave donde el espacio disponible y la disipación térmica están condicionados por las exigencias de baja observabilidad.
La posibilidad de modificar estos equipos tiene importancia en una región donde las fuerzas aéreas deben enfrentarse a diferentes generaciones de radares y sistemas antiaéreos. Las emisiones de un radar de vigilancia, un radar de adquisición y un sistema de guiado de misiles presentan características distintas. Los equipos de guerra electrónica deben reconocer esas señales, determinar su naturaleza y proporcionar información útil a los sistemas defensivos del avión. La arquitectura israelí permite introducir nuevas funciones y actualizar los equipos asociados conforme evolucionan las amenazas.
El avión 924 permite probar nuevas armas sin modificar toda la flota
La integración de armamento nacional exige ensayos específicos. Una bomba diseñada para un F-16 no puede trasladarse directamente a un F-35 sin comprobar su compatibilidad mecánica, eléctrica y aerodinámica. La separación de un arma desde una bodega interna resulta especialmente compleja porque debe abandonar el fuselaje sin entrar en contacto con sus superficies ni interferir con las compuertas. También deben verificarse las comunicaciones entre el arma y los sistemas de misión.
Para realizar ese trabajo, Israel recibió el 11 de noviembre de 2020 un F-35I experimental, identificado con el número 924, destinado al Centro de Pruebas de Vuelo de Tel Nof. El avión incorpora sensores, registradores y equipos de telemetría que permiten medir su comportamiento durante las pruebas. Una antena triangular instalada sobre el fuselaje transmite información a tierra, donde los ingenieros supervisan los ensayos y examinan los parámetros registrados durante cada vuelo.
El aparato está preparado para experimentar con modificaciones aeromecánicas, equipos electrónicos y municiones antes de trasladar las configuraciones aprobadas a las escuadrillas operativas. Esta instalación representa una diferencia importante frente a los procedimientos de adquisición convencionales. La Fuerza Aérea israelí puede realizar una parte de las pruebas de integración en sus propias instalaciones, con personal familiarizado con sus armas y procedimientos de combate, aunque determinadas modificaciones continúan requiriendo cooperación con Lockheed Martin y el programa estadounidense F-35.
Una de las aplicaciones de ese trabajo apareció durante las operaciones militares iniciadas en octubre de 2023. El Centro de Pruebas de Vuelo desarrolló, junto con Lockheed Martin y la oficina del programa F-35 del Pentágono, una configuración que permite instalar bombas JDAM bajo las alas del Adir. En marzo de 2025, la Fuerza Aérea confirmó que sus aviones habían realizado ataques operativos con armamento exterior. El F-35I se convirtió así en el primer miembro de la familia F-35 que utilizó esa configuración en operaciones de combate.
Las bombas externas y las SPICE amplían las posibilidades de ataque
El transporte exterior modifica considerablemente el empleo del Adir. Con el armamento dentro de sus bodegas, el F-35 mantiene una firma radar reducida y evita la resistencia aerodinámica de los soportes externos. Cuando utiliza bombas bajo las alas, aumenta la cantidad de munición disponible, pero también crecen su resistencia y su superficie radar efectiva. Esta segunda configuración resulta especialmente útil cuando las defensas antiaéreas del adversario han sido degradadas y la misión requiere atacar numerosos objetivos en una misma salida.
La integración de las JDAM proporciona una capacidad de ataque basada en municiones ya utilizadas por los F-15 y F-16 israelíes. Estas bombas emplean navegación inercial asistida por GPS y pueden instalarse en diferentes categorías de peso. La configuración experimental del Adir ha mostrado cuatro GBU-31 de £2 000 en soportes exteriores, mientras conservaba espacio para armamento interno. El trabajo realizado en Tel Nof permitió trasladar esa capacidad a las unidades que operan desde Nevatim.
El siguiente desarrollo incorpora armamento de Rafael Advanced Defense Systems. En septiembre de 2026, Rafael y Lockheed Martin comenzaron a acelerar la integración de la SPICE 1000 en el F-35I. Esta munición pertenece a la categoría de las bombas planeadoras de precisión y utiliza navegación inercial, GPS y un buscador electroóptico capaz de comparar imágenes del terreno con referencias almacenadas. La SPICE 1000 tiene un alcance superior a 120 kilómetros y puede atacar objetivos sin depender exclusivamente de las señales de navegación por satélite. El programa contempla su instalación en el Adir, incluida una configuración interna asociada a las nuevas capacidades informáticas TR-3.
La incorporación de esas armas permite emplear diferentes procedimientos de ataque desde una misma plataforma. Una misión contra defensas antiaéreas puede favorecer el transporte interno de armamento, mientras otra contra instalaciones militares menos protegidas admite una carga exterior superior. Las bombas planeadoras también permiten lanzar desde mayor distancia y reducir el tiempo de exposición del avión. La integración exige adaptar los programas de misión, comprobar la transferencia de datos hacia el arma y completar ensayos de separación antes de introducir la nueva munición en las operaciones.
Israel prepara depósitos externos para ampliar el alcance del Adir
Las operaciones a gran distancia también han impulsado modificaciones en el combustible. El F-35A transporta más de 8.000 kilogramos de combustible interno, una cantidad considerable para un caza monomotor. Sin embargo, las misiones prolongadas dependen de la distancia hasta el objetivo, el perfil de vuelo, la carga transportada y la disponibilidad de aviones cisterna. El reabastecimiento aéreo permite extender esas operaciones, aunque obliga a coordinar aeronaves adicionales y rutas compatibles con la situación militar.
El 14 de mayo de 2026, el ministerio de Defensa israelí contrató a Cyclone, filial de Elbit Systems, para desarrollar depósitos externos de combustible destinados al F-35I. El contrato supera los $34 000 000 y aprovecha experiencia industrial obtenida con sistemas de combustible del F-16. La incorporación permitirá aumentar la cantidad de combustible disponible y reducir la dependencia del reabastecimiento en determinadas misiones. Su utilización exterior modificará las características de baja observabilidad del avión, de manera semejante a los soportes de armamento.
La experiencia operativa del Adir también ha incluido enfrentamientos aire-aire. El 4 de marzo de 2026, un F-35I de la Escuadrilla 140 derribó un Yak-130 iraní durante una misión sobre Teherán. Fue el primer derribo de una aeronave tripulada atribuido a un F-35 en combate. El episodio ocurrió durante una campaña de ataques contra instalaciones militares iraníes, en la que los cazas israelíes participaron tanto en misiones de ataque terrestre como en tareas de protección de otras aeronaves.
La Fuerza Aérea continúa ampliando su flota. En enero de 2026 recibió tres nuevos F-35I, mientras avanza la adquisición de una tercera escuadrilla de 25 aparatos que elevará la dotación contratada a 75 unidades. El ministerio de Defensa también aprobó en mayo iniciar la contratación de una cuarta escuadrilla, dentro de un programa de ampliación que podría llevar la flota a 100 aviones. Las nuevas entregas incorporan progresivamente hardware TR-3, mientras el centro de pruebas de Tel Nof trabaja en la integración de armamento nacional y el proyecto de depósitos externos avanza bajo responsabilidad de Cyclone.









