La OTAN ha reunido tres grupos navales de ataque encabezados por el portaaviones británico HMS Prince of Wales, el italiano ITS Cavour y el buque turco TCG Anadolu para Neptune Strike 26-4. Las operaciones, programadas entre el 16 de octubre y el 5 de noviembre, abarcan desde el Atlántico Norte y el Ártico hasta el Mediterráneo. Participan fuerzas de 17 países de la Alianza.
Neptune Strike forma parte de las actividades de vigilancia reforzada de la OTAN, conocidas por las siglas eVA, y no se limita a un ejercicio militar convencional. Estas actividades combinan operaciones y maniobras para mostrar la presencia y la capacidad de actuación de las fuerzas aliadas. Su función disuasoria cobra especial importancia ante el aumento de la actividad militar rusa contra miembros y socios de la Alianza tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.
En el sector septentrional, el HMS Prince of Wales opera con cazas F-35B Lightning II y recibe protección del destructor británico Tipo 45 HMS Dauntless y de la fragata noruega HNoMS Fridtjof Nansen. Esta agrupación se ocupa de las operaciones previstas en el Atlántico Norte y las regiones árticas.
En el Mediterráneo participan las otras dos agrupaciones. El ITS Cavour embarca cazas F-35B y aviones AV-8B Harrier II de Italia, mientras que el TCG Anadolu sirve de plataforma para fuerzas anfibias y drones de combate Bayraktar TB3. El dispositivo italiano también incluye al destructor ITS Andrea Doria y a la fragata ITS Virginio Fasan. Los aviones cisterna A330 MRTT de la Fuerza Aérea y Espacial Francesa proporcionan reabastecimiento en vuelo a los aparatos del Cavour para ampliar el alcance de sus misiones.

La coordinación corresponde a las Fuerzas Navales de Ataque y Apoyo de la OTAN (STRIKFORNATO), cuyo cuartel general está en Portugal. Esta estructura se encuentra bajo el mando del comandante de la Sexta Flota de Estados Unidos, cargo que ocupa el vicealmirante Jeffrey T. Anderson.
El contraalmirante Eduardo Guitian Crespo, subjefe de Estado Mayor de Operaciones de STRIKFORNATO, destacó que las fuerzas de los países aliados deben estar preparadas para actuar juntas con rapidez y precisión. Explicó que esa preparación depende de la planificación rigurosa, de la coordinación entre las naciones participantes y de la integración cotidiana de sus capacidades militares.
También intervienen en Neptune Strike 26-4 Albania, Croacia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Lituania, Noruega, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia, España, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos. En total, la actividad reúne a 17 países.
El almirante George Wikoff, comandante del Mando Conjunto Aliado de Nápoles, sostuvo que Neptune Strike demuestra la disposición de la OTAN para defender el territorio aliado e impedir que un posible adversario alcance sus objetivos. Afirmó que la actividad ofrece a los aliados garantías respaldadas por capacidades militares y que su finalidad es preservar la paz mediante la disuasión.
No participa ningún grupo de ataque de portaaviones de la Armada estadounidense. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha afectado la disponibilidad de esas agrupaciones, una circunstancia que sitúa a las tres fuerzas encabezadas por buques europeos en una posición destacada dentro de esta edición de Neptune Strike.
La operación muestra que los países europeos pueden constituir tres grupos navales separados con buques capaces de operar aeronaves de ala fija. Ninguno de ellos iguala individualmente la capacidad o la autonomía operativa de un grupo de portaaviones estadounidense. Además, existe incertidumbre acerca de cuántas de esas agrupaciones norteamericanas estarían disponibles para la defensa de Europa en caso de necesidad.










