Las autoridades irlandesas sospechan que las falsas amenazas de bomba remitidas a medios de comunicación del país forman parte de una campaña coordinada. Los mensajes coinciden con una sucesión de amenazas que afectan a vuelos en distintos puntos de Europa.
El Gobierno vincula esa sospecha con las perturbaciones que ya sufre la aviación europea a causa de avisos similares. En un comunicado, consideró probable que los incidentes respondan a un intento organizado de interrumpir el tráfico aéreo.










