La aviación de combate embarcada exige aeronaves capaces de despegar desde una cubierta relativamente corta, soportar la violencia de los aterrizajes mediante cables de detención y mantener suficiente combustible para operar a cientos de kilómetros de un portaaviones. Durante décadas, el F/A-18 Hornet proporcionó esas capacidades al Cuerpo de Marines estadounidense, tanto desde bases terrestres como desde los grandes buques de la Marina. Sin embargo, la incorporación de sistemas antiaéreos de mayor alcance y cazas con sensores modernos modificó las exigencias de las operaciones navales.
El Hornet podía realizar misiones de defensa antiaérea, interceptación, reconocimiento y ataque mediante una amplia variedad de misiles y bombas guiadas. Sus sucesivas modernizaciones mejoraron los sistemas de radar, navegación y guerra electrónica, pero su estructura correspondía a una generación de cazas diseñada antes de que la baja observabilidad y la integración digital de sensores adquirieran su importancia actual. La sustitución por el F-35C permite conservar las operaciones embarcadas e incorporar un avión con mayor autonomía, armamento interno y sistemas de misión capaces de compartir información con otras plataformas.
El cambio también afecta a la organización de las unidades. Transformar un escuadrón de Hornet en otro equipado con F-35C implica preparar pilotos, formar técnicos, incorporar nuevos procedimientos de mantenimiento y adaptar las instalaciones donde se almacenan y revisan los aviones. Los mecanismos de aterrizaje, los sistemas electrónicos y los requisitos de conservación de las superficies de baja observabilidad son diferentes. La transición exige retirar progresivamente las aeronaves antiguas mientras se constituye una nueva capacidad de combate.
Los Marines han completado una etapa de ese proceso con el regreso del Escuadrón de Caza y Ataque 115, conocido como VMFA-115 o Silver Eagles. La unidad fue reactivada el 5 de noviembre de 2026 en la Base Aeronaval del Cuerpo de Marines de Cherry Point, Carolina del Norte, después de permanecer inactiva durante casi tres años. Sus antiguos F/A-18C/D Hornet han sido sustituidos por el F-35C Lightning II, la variante de quinta generación preparada para operar desde portaaviones dotados de catapultas y cables de detención.
Los Silver Eagles cerraron ochenta años de operaciones antes de recibir el F-35C
La historia del VMFA-115 comenzó el 1 de julio de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. Organizado inicialmente en Santa Bárbara, California, como VMF-115, el escuadrón recibió poco después el mando del mayor Joseph Foss, uno de los principales ases de combate de la aviación de los Marines. Sus primeras operaciones utilizaron cazas F4U Corsair. Posteriormente incorporó aviones a reacción F9F Panther durante la Guerra de Corea y F-4 Phantom II en la etapa de la Guerra de Vietnam.
El F/A-18 Hornet pasó a formar parte de su equipamiento durante la década de 1980. Con sus dos motores General Electric F404, radar multimodo y capacidad para transportar misiles aire-aire y armamento de ataque, el avión permitió al escuadrón desempeñar misiones desde instalaciones terrestres y participar en despliegues internacionales. Sus últimas operaciones incluyeron misiones en Oriente Medio y entrenamientos con otras unidades estadounidenses, antes de que el programa de modernización de la aviación de los Marines determinara su retirada.
Durante octubre de 2023, los Silver Eagles concluyeron su último despliegue con los Hornet. El 9 de noviembre se celebró la ceremonia de desactivación en Beaufort, Carolina del Sur, donde habían operado bajo el Marine Aircraft Group 31. El escuadrón despidió sus F/A-18C/D y comenzó una transición que incluía cambiar de aeronave, base y grupo aéreo. Su siguiente destino sería Cherry Point, dentro del Marine Aircraft Group 14 y la 2.ª Ala Aérea de los Marines.
El cambio de base también modificó su integración con otras unidades. Cherry Point comenzó a recibir cazas F-35C durante septiembre de 2024, cuando el VMFA-251 obtuvo su primer ejemplar. Aquella unidad, denominada Thunderbolts, fue reactivada formalmente en diciembre y se convirtió en el primer escuadrón de F-35C de los Marines establecido en la costa este. El regreso del VMFA-115 incorpora una segunda unidad del mismo modelo a la organización de Cherry Point, ampliando los recursos destinados al entrenamiento, mantenimiento y empleo de estos cazas.
El F-35C incorpora alas más grandes y mayor autonomía para combatir desde portaaviones
Aunque el F-35C pertenece a la misma familia que las variantes A y B, presenta diferencias importantes. Su envergadura alcanza los 13,1 metros, considerablemente superior a la de las otras versiones, y sus alas tienen una superficie aproximada de 62,1 metros cuadrados. Esta configuración mejora las condiciones aerodinámicas durante las aproximaciones a baja velocidad, una característica necesaria para operar desde las cubiertas de los portaaviones. Los extremos alares pueden plegarse para reducir el espacio ocupado durante el estacionamiento y los movimientos dentro del buque.
El tren de aterrizaje está reforzado para soportar las elevadas cargas que aparecen durante una toma embarcada. A diferencia de un aterrizaje convencional, el avión debe enganchar un cable de detención mediante el gancho situado en la sección posterior del fuselaje. El cable transmite fuerzas considerables a la estructura mientras reduce rápidamente la velocidad. Durante el despegue, una catapulta proporciona la aceleración necesaria para que el avión alcance las condiciones de vuelo antes de abandonar la cubierta.
El F-35C utiliza el motor Pratt & Whitney F135-PW-100 y puede alcanzar Mach 1,6. Su capacidad interna de combustible es de aproximadamente 8.700 kilogramos, alrededor de un 50 % superior a la del F-35B de despegue corto y aterrizaje vertical. Con esa reserva dispone de un radio de combate superior a 600 millas náuticas, unos 1.100 kilómetros, dependiendo de la configuración y la misión. La mayor cantidad de combustible también permite prolongar determinadas patrullas sin recurrir inmediatamente al reabastecimiento aéreo.
Los sistemas de misión introducen una diferencia igualmente importante frente al Hornet. El F-35C integra información de radar, sensores infrarrojos, guerra electrónica y enlaces de datos para proporcionar al piloto una representación conjunta de la situación táctica. Las bodegas internas permiten transportar misiles y bombas sin mantenerlos expuestos bajo las alas. Esta configuración favorece las operaciones contra defensas antiaéreas avanzadas y permite realizar tareas de reconocimiento, ataque y combate aire-aire con una menor firma radar que la correspondiente a un avión equipado permanentemente con armamento exterior.
Cherry Point reúne a dos escuadrones destinados a operar desde portaaviones
La incorporación de los F-35C al VMFA-115 comenzó antes de su reactivación oficial. El 31 de julio de 2026, el teniente coronel Hugh Anderson efectuó el primer vuelo del escuadrón con el nuevo modelo. Otro piloto de la unidad, el capitán Jackson Zagurski, participó en las actividades de vuelo con un segundo aparato que llevaba marcas del VMFA-251. El trabajo incluyó comprobaciones previas realizadas por técnicos de propulsión y mantenimiento, además de los procedimientos de recuperación y revisión posteriores a cada salida.
El escuadrón continúa sus vuelos regulares mientras organiza las funciones necesarias para alcanzar la certificación Safe for Flight, prevista para comienzos de 2027. Esta etapa comprende la preparación de pilotos, equipos de mantenimiento y procedimientos de seguridad que permiten sostener las operaciones de la unidad. Después avanzará hacia su capacidad operativa inicial, que incorporará las condiciones necesarias para cumplir misiones militares con los F-35C. La ceremonia de noviembre formalizó también el nombramiento de Anderson como comandante y del sargento mayor Derek Carlson como principal responsable del personal de tropa.
El programa de transición contempla que el VMFA-115 disponga inicialmente de seis F-35C, aumente a diez durante el año fiscal 2028 y alcance una dotación de doce aparatos hacia 2031. Sus entregas también incorporarán aeronaves preparadas con la actualización Technology Refresh 3, que introduce nuevos componentes informáticos para apoyar las futuras capacidades Block 4. El incremento de aviones exige ampliar las plantillas de mantenimiento, adaptar los equipos de apoyo y aumentar la formación de especialistas.
La modernización se extiende al conjunto de la aviación de combate de los Marines. El programa de adquisición mantiene un total de 420 F-35, distribuidos ahora entre 280 F-35B y 140 F-35C. La organización final contempla doce escuadrones de la variante de despegue corto y ocho de la variante embarcada convencional. El incremento del F-35C permitirá destinar más unidades de los Marines a las alas aéreas de los portaaviones de la Marina, mientras los F-35B continuarán operando desde buques anfibios y otras instalaciones apropiadas para sus características.
Los Marines preparan más F-35C para las alas aéreas de la Marina
La integración de escuadrones de los Marines en los portaaviones estadounidenses tiene antecedentes anteriores al F-35. Los Hornet del Cuerpo de Marines participaron durante años en alas aéreas organizadas por la Marina, con procedimientos compartidos de entrenamiento, mantenimiento y empleo. El F-35C conserva esa relación, pero añade sistemas de misión que permiten integrar información con otras aeronaves y unidades navales. La cooperación también exige mantener procedimientos comunes para operaciones de catapulta, aterrizaje, abastecimiento y manejo de armamento sobre cubierta.
El VMFA-314, establecido en la costa oeste, ya ha demostrado esa modalidad de empleo con sus F-35C. Sus aeronaves han operado desde el USS Abraham Lincoln integradas en el Carrier Air Wing 9. La expansión en Cherry Point permitirá disponer de más escuadrones preparados para recorrer el mismo proceso de entrenamiento y certificación naval. Los pilotos deberán completar las correspondientes calificaciones de operaciones embarcadas, mientras sus equipos de mantenimiento tendrán que adaptarse al trabajo en espacios reducidos y a las exigencias de los despliegues prolongados.
La retirada de los F/A-18C/D continúa condicionando el calendario general. El Cuerpo de Marines mantendrá los últimos Hornet durante la transición y prevé completar sus obligaciones de despliegue hasta el final del año fiscal 2028. Las aeronaves restantes han recibido modernizaciones, entre ellas radares AESA AN/APG-79(V)4, para conservar sus funciones de combate mientras las unidades cambian progresivamente al F-35. El personal técnico y las tripulaciones también deberán completar sus respectivas conversiones antes de que desaparezcan las últimas unidades operativas del modelo.
En Cherry Point, el VMFA-115 ya ha recuperado su estructura de mando y realiza operaciones regulares con el F-35C bajo el Marine Aircraft Group 14. Sus pilotos continúan acumulando vuelos mientras los técnicos preparan las aeronaves y completan los requisitos de mantenimiento y seguridad. La certificación Safe for Flight de comienzos de 2027 será el siguiente paso para los Silver Eagles, que avanzarán después hacia su capacidad operativa inicial y la futura integración de sus cazas en las operaciones embarcadas de la Marina estadounidense.









