Cientos de personas participaron en una protesta en Phuket para exigir que las autoridades de Tailandia pongan fin a las actividades del movimiento Jabad en el país. La manifestación también reclamó medidas contra presuntos negocios ilegales y operaciones económicas de extranjeros, entre ellos organizaciones vinculadas con Israel. La convocatoria se produjo después de que el Gobierno tailandés retirara la ciudadanía al rabino Yosef Chaim Kantor, principal representante de Jabad en territorio tailandés.
La protesta reunió a veinte organizaciones locales bajo el lema “Unámonos para recuperar nuestra Tailandia” y estuvo encabezada por el Grupo de Protección de Tierras de Phuket. Sus promotores denunciaron que determinadas inversiones extranjeras, empresas que consideran irregulares y transacciones financieras cuestionables ponen en peligro la economía local. Sus acusaciones se refirieron tanto a la actividad de extranjeros en general como a entidades relacionadas con israelíes.
Las imágenes divulgadas en redes sociales mostraron a varias decenas de asistentes sentados en sillas de plástico durante el acto, celebrado junto a la playa. No se comunicaron detenciones ni alteraciones del orden público. La protesta se desarrolló en un contexto de mayor vigilancia sobre la actividad empresarial y los bienes inmobiliarios relacionados con Jabad en Tailandia.
La retirada de la ciudadanía al rabino Yosef Chaim Kantor
Días antes de la concentración, Tailandia revocó la nacionalidad de Kantor porque había utilizado su pasaporte estadounidense para viajar al extranjero después de naturalizarse tailandés. La legislación del país contempla la pérdida de la ciudadanía adquirida por naturalización cuando la persona todavía emplea el pasaporte de su nacionalidad anterior. El Ministerio del Interior sostuvo que el rabino conocía esa prohibición cuando efectuó el viaje.
Kantor reside en Tailandia desde 1993 y obtuvo la ciudadanía del país en 2013. Después de la decisión administrativa, Jabad anunció que impugnaría la revocación por las vías legales correspondientes. El movimiento también aclaró que sus sinagogas y centros comunitarios, conocidos como casas de Jabad, seguían abiertos y funcionaban con normalidad en el territorio tailandés.

Las autoridades tailandesas examinan además diecinueve empresas vinculadas con Kantor para determinar si cometieron posibles infracciones. Una eventual constatación de irregularidades podría dar lugar a la venta obligatoria de propiedades. Durante octubre se practicaron registros en varios lugares relacionados con las investigaciones sobre compañías, inmuebles y transacciones financieras, pero hasta el momento no se han anunciado hallazgos delictivos.
Los organizadores denuncian el peso de las inversiones extranjeras
El abogado Nok Khao expresó ante los participantes la preocupación de los convocantes por la influencia del capital extranjero en Phuket y otras zonas del país. “Phuket y muchas otras áreas sienten ahora que les han arrebatado su soberanía”, afirmó. También sostuvo que los grupos de inversión extranjeros han adquirido una posición importante dentro de la economía, mientras los tailandeses afrontan una competencia que considera injusta y el riesgo de perder oportunidades de empleo.
Estas declaraciones forman parte de las acusaciones formuladas por los organizadores de la manifestación. Los procedimientos de las autoridades contra empresas relacionadas con Kantor siguen bajo examen y no se han comunicado conclusiones penales. La exigencia de cerrar las actividades de Jabad se planteó durante la protesta, aunque sus centros religiosos continúan en funcionamiento.
Las protestas anteriores también apuntaron contra turistas israelíes
La concentración de Phuket estuvo precedida por otras movilizaciones en la zona turística. En agosto, entre 150 y 200 personas participaron en una protesta denominada “Salvemos Phuket” en Patong. Aunque los organizadores afirmaron que sus objeciones se dirigían al comportamiento de visitantes extranjeros de distintas nacionalidades, buena parte de los reproches se concentró en turistas israelíes.
Los participantes de aquella movilización mencionaron casos de visitantes que se negaban a pagar sus comidas, discusiones con conductores de tuk-tuk y otras conductas que consideraban perturbadoras. El acto también incorporó imágenes contrarias a Israel; algunas personas mostraron representaciones de una bandera israelí en llamas.
Las movilizaciones se han desarrollado en paralelo al examen oficial de empresas, propiedades y operaciones financieras asociadas con Jabad. La concentración más reciente amplió las exigencias de control económico y añadió una petición expresa para clausurar las actividades del movimiento religioso en Tailandia, mientras la organización mantiene su impugnación legal por la pérdida de ciudadanía de Kantor.










