La Real Academia Española (RAE) conserva en su Diccionario de la lengua española una acepción de “judío” que identifica a una persona “avara o usurera”. La definición sigue publicada dos años después de que un juez federal argentino ordenara eliminarla en septiembre de 2024. La resolución no es ejecutable en España, pero las organizaciones judías que promovieron la causa mantienen su objeción a ese significado.
El diccionario en línea presenta cinco acepciones de “judío”. Las cuatro primeras remiten a “hebreo”, a quien profesa el judaísmo, a los naturales de la antigua Judea y a lo perteneciente a Judea o a los judíos. La última atribuye al término el sentido de “avaro o usurero”. Desde 2021, año en que comenzó el reclamo del Congreso Judío Latinoamericano (CJL), esa acepción incluye la indicación de uso “ofensivo o discriminatorio”, de acuerdo con el registro del sitio lingüístico IEDRA.
Para las organizaciones que impugnan la entrada, la advertencia sobre su carácter ofensivo no resuelve el problema. Ariel Siedler, integrante del CJL dedicado al seguimiento de la discriminación en Internet, recordó que el diccionario no solo registra usos existentes: también es una herramienta de aprendizaje. Considera que conservar esa acepción contribuye a perpetuar la discriminación que se pretende evitar.
La vinculación entre los judíos, la avaricia y los préstamos de dinero tiene antecedentes de siglos en los prejuicios antijudíos. Entre las figuras literarias que difundieron esa asociación figura Shylock, personaje de Shakespeare. Diccionarios de lengua inglesa también recogen usos antisemitas de la palabra equivalente a “judío”, aunque advierten expresamente de su carácter ofensivo.
La intervención judicial argentina llegó después de una denuncia penal presentada un mes antes por el CJL y la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), organización representativa de la comunidad judía del país. La acción se dirigió contra Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, y otros responsables de la institución. Los denunciantes los acusaron de “incitar al odio contra la comunidad judía” mediante la definición cuestionada.
Cuando se dictó la resolución, Muñoz Machado expresó a la agencia EFE su disposición a examinarla por respeto a los tribunales argentinos y al Congreso Judío Mundial, entidad a la que pertenece el CJL. Reconoció, sin embargo, que una decisión de ese tribunal no podía ejecutarse en España. Su postura sobre el contenido de la entrada no cambió respecto de la que había comunicado al CJL en 2023, cuando la organización solicitó directamente su eliminación.
El director de la Academia sostuvo entonces que, si el diccionario asocia “judío” con “avaro”, es porque existen hablantes que emplean la palabra con ese sentido. A su juicio, la función de una obra lexicográfica es documentar el idioma y no crear sus usos; retirar una acepción tampoco impediría necesariamente que la expresión siguiera en circulación.
Esa concepción fue defendida asimismo por el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte en 2024. Argumentó que registrar los diferentes sentidos de una palabra permite comprender textos de distintas épocas y que el diccionario debe dejar constancia de cómo se ha utilizado y se utiliza el español, en lugar de actuar como una autoridad que prohíba determinados usos.
Los promotores del reclamo señalan un antecedente dentro de la propia Academia. En 2023, el abogado español Borja Luján Lago consiguió que se modificara la entrada de “abogado”, que contenía sentidos equivalentes a “hablador” y “parlanchín”. Tras conocer ese resultado, la comunidad judía de Panamá recurrió a él para intentar que la RAE retirara la acepción de “judío”. Más de veinte organizaciones judías de Estados Unidos y América Latina se sumaron a la iniciativa.
La RAE, fundada en Madrid en 1713, coordina sus trabajos sobre el español con otras veintidós academias, principalmente latinoamericanas. El informe de 2025 del Instituto Cervantes calcula que alrededor de 636 millones de personas hablan español en todo el mundo. Entre los países con mayores poblaciones hispanohablantes figuran México, con 138 millones; Estados Unidos, con 65,5 millones; Colombia, con 53,1 millones; España, con 48,9 millones, y Argentina, con 47,5 millones.










