Una jornada de huelgas convocada para este viernes 30 de octubre reúne a trabajadores portuarios de distintos países contra el transporte de armamento por instalaciones civiles. Los sindicatos también reclaman mejores condiciones laborales. Los organizadores aseguran que el movimiento alcanza a más de 100 puertos y que sus efectos podrían sentirse en distintas zonas de Europa, el Mediterráneo y América del Norte.
Las organizaciones sindicales de Francia, Italia, Grecia, España, Turquía y Marruecos acordaron una convocatoria conjunta que exige el fin de las guerras en Oriente Medio, incluida la de Gaza, y rechaza la utilización militar de los puertos. Su declaración plantea que las terminales marítimas no deben servir para trasladar armas, municiones, equipos militares ni tropas. “¡Los trabajadores portuarios no trabajan para la guerra!”, afirmaron los convocantes.
La campaña tiene antecedentes en la Declaración de Estambul, difundida en mayo de 2026 por sindicatos portuarios de más de 35 países europeos. Aquel documento reclamaba impedir que los puertos se emplearan para enviar armas a zonas de conflicto. Los estibadores italianos, particularmente en Génova, han protagonizado protestas de este tipo y han bloqueado en distintas ocasiones cargamentos destinados a Israel y a bases militares estadounidenses.
La Flotilla Global Sumud, organización propalestina que ha intentado en varias ocasiones romper el bloqueo israelí de Gaza, anunció su respaldo a la jornada mediante “acciones estratégicas coordinadas en el agua”.

En Grecia, el sindicato de estibadores ENEDEP convocó un paro en El Pireo, el principal puerto del país. Las actividades marítimas sufrieron además las consecuencias de otra huelga, esta vez del personal embarcado, que mantuvo buques amarrados y alteró los servicios de transbordadores. Los marinos reclaman mejoras salariales, condiciones de trabajo adecuadas y mayores medidas de seguridad.
Las protestas contra el armamento coinciden con un mercado en el que gran parte de los equipos militares transportados por vía marítima tiene como destino Europa. Los datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo sitúan al continente como el mayor importador mundial de armas durante el período 2021-2025. Los convocantes, por su parte, denunciaron que los puertos se han transformado en centros de abastecimiento y despacho de material bélico, desde aeronaves y carros de combate hasta municiones, uniformes y botas.
En su discurso, los sindicatos asociaron ese tráfico con las guerras y utilizaron también la acusación de genocidio. Israel rechaza categóricamente que su guerra contra Hamás en Gaza, iniciada tras la masacre del 7 de octubre de 2023, constituya un genocidio.
Italia participa mediante movilizaciones previstas en Génova, Trieste y Gioia Tauro, entre otros puertos, convocadas por la Unione Sindacale di Base (USB). La protesta portuaria coincide con una huelga general nacional impulsada por las principales centrales sindicales. Entre sus motivos figuran el aumento del costo de vida, los salarios bajos y el gasto militar.

En Francia, la federación CGT de puertos y muelles convocó paros de 24 horas en instalaciones como Le Havre, Marsella, Dunkerque y Rouen. Además de oponerse a lo que denomina “militarización de las instalaciones portuarias” bajo las políticas europeas, la organización cuestiona el proyecto presupuestario del Gobierno francés, al que atribuye riesgos para la protección social.
La participación no será uniforme. Los organizadores prevén desde interrupciones durante toda la jornada hasta paros breves y concentraciones. Por ello, todavía no puede precisarse el alcance de las alteraciones. La compañía de logística C.H. Robinson advirtió a sus clientes de posibles retrasos en los embarques y problemas operativos, cuya duración dependerá de cada puerto, terminal y grado de participación.
Marcus Baker, responsable mundial del área marítima, de carga y logística de la correduría de seguros y consultora de riesgos Marsh, considera improbable que un paro de 24 horas afecte de forma significativa al comercio internacional. Sin embargo, señaló que los productos perecederos y los envíos urgentes podrían sufrir retrasos. También identificó presiones acumuladas sobre las cadenas de suministro por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, fenómenos meteorológicos como El Niño, restricciones en el Rin y el canal de Panamá y cambios en los regímenes arancelarios.
El efecto podría ser más visible en puertos que ya registran demoras. Judah Levine, jefe de investigación de la plataforma de transporte marítimo Freightos, recordó que en Génova algunos buques esperan uno o dos días para obtener espacio y estimó que la huelga podría agravar esa congestión.
Ed Anderson, profesor de gestión de cadenas de suministro y operaciones en la Escuela de Negocios McCombs de la Universidad de Texas, tampoco prevé una escasez generalizada de productos. Su evaluación es que una interrupción de un solo día tiene un impacto limitado sobre el abastecimiento.










