El almirante Brad Cooper se reunió este jueves con Trump, Hegseth y Caine en la Casa Blanca, mientras Estados Unidos prepara una posible nueva ofensiva contra Irán.
El comandante del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), almirante Brad Cooper, presentó este jueves 29 de octubre al presidente Donald Trump las opciones militares para reanudar los ataques contra Irán. La reunión se celebró en la Casa Blanca, con la participación del secretario de Defensa, Pete Hegseth, y del presidente del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, mientras Washington examina una nueva campaña de bombardeos contra instalaciones militares, nucleares y estratégicas iraníes. La información fue publicada por The Wall Street Journal, que citó a funcionarios estadounidenses y personas con conocimiento directo del encuentro.
La presentación presencial de Cooper, responsable de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio, se produce cuando el Pentágono acelera sus preparativos militares y la administración Trump advierte a los gobiernos del golfo Pérsico sobre una posible ofensiva después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre. Washington ha reforzado sus sistemas antimisiles, trasladado personal fuera de instalaciones vulnerables y preparado nuevas fuerzas navales y aéreas. Al mismo tiempo, la Casa Blanca mantiene contactos diplomáticos con Teherán para intentar obtener concesiones relacionadas con su programa nuclear.
Cooper presenta los planes militares ante los principales responsables de Defensa

La visita de Cooper constituye una reunión poco habitual entre el comandante regional y el presidente estadounidense. El almirante acudió acompañado de Hegseth y Caine, mientras otros integrantes del gabinete participaron en unas conversaciones que también abordaron asuntos ajenos a Irán. Cooper se había reunido previamente con el vicepresidente JD Vance, quien participa en los contactos diplomáticos destinados a recuperar las negociaciones con Teherán. La concentración de responsables militares en la Casa Blanca coincide con el examen de una campaña de mayor intensidad que los ataques ejecutados durante las fases anteriores de la guerra.
Como comandante del CENTCOM, Cooper dirige las operaciones de las fuerzas estadounidenses asignadas a Oriente Medio, incluida la actividad de unidades navales, aéreas y terrestres. Su mando comprende los preparativos operativos relacionados con Irán, la protección de las bases regionales y la coordinación con las fuerzas de países aliados. Caine interviene como principal asesor militar del presidente y del secretario de Defensa, mientras Hegseth supervisa la planificación desde el Departamento de Defensa. La reunión permite examinar los recursos disponibles para una ofensiva y las necesidades militares derivadas de una posible respuesta iraní.
El encuentro sigue a varias semanas de consultas entre responsables estadounidenses e israelíes. El lunes 26 de octubre, Cooper habló con el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, teniente general Eyal Zamir, para coordinar los preparativos relacionados con posibles ataques. Según Axios, los mandos estadounidenses e israelíes trabajan sobre una campaña que podría extenderse durante aproximadamente una semana e incluir objetivos vinculados con la dirigencia iraní, las instalaciones energéticas, los centros nucleares y otras infraestructuras estratégicas.
Estados Unidos advierte al Golfo de una ofensiva después de las elecciones

La administración Trump comunicó a varios países árabes del golfo Pérsico que deben prepararse para una campaña militar breve e intensa contra Irán después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Según The Wall Street Journal, los mensajes fueron transmitidos mediante canales diplomáticos y militares durante los días anteriores a la reunión de Cooper con el presidente. Los preparativos forman parte de una operación que Washington e Israel estudian para reducir las capacidades militares iraníes y aumentar la presión sobre Teherán en las negociaciones.
Los planes estadounidenses contemplan una ofensiva contra infraestructuras estratégicas, instalaciones nucleares y medios militares iraníes. El objetivo político de la administración es obtener concesiones que permitan resolver la guerra en condiciones favorables para Washington, después de varios meses de sanciones, bloqueo naval y operaciones militares. Fuentes estadounidenses citadas por el periódico señalaron que Trump se inclina por una campaña importante después de las elecciones, aunque también contempla alcanzar un acuerdo que permita evitar nuevos combates.
Israel ha preparado sus propios planes de ataque, con objetivos relacionados con el programa nuclear, la producción de misiles y las instalaciones militares iraníes. El primer ministro Benjamín Netanyahu ha defendido la necesidad de continuar reduciendo las capacidades estratégicas de Teherán. Los contactos entre Cooper y Zamir forman parte de esa coordinación, que comprende operaciones aéreas, inteligencia, defensa antimisiles y preparación de las fuerzas estadounidenses e israelíes ante posibles represalias.
La posible ofensiva sucedería a los ataques realizados durante la guerra iniciada a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel emprendieron una campaña contra instalaciones militares y nucleares iraníes. Las operaciones provocaron una confrontación regional que afectó la navegación por el estrecho de Ormuz, las exportaciones energéticas y la seguridad de las bases estadounidenses. Durante los meses siguientes, Washington mantuvo una estrategia de presión económica y militar para obtener concesiones de Teherán.
El Pentágono refuerza las defensas Patriot y prepara bombarderos y cazas

Los preparativos militares incluyen el traslado de una batería adicional del sistema de defensa antiaérea Patriot desde Texas hacia Israel. El movimiento fue identificado mediante información de seguimiento aéreo y confirmado al The Wall Street Journal por funcionarios conocedores del despliegue. La batería ampliará los medios de interceptación disponibles ante posibles lanzamientos de misiles iraníes, una amenaza que ya ha obligado a Estados Unidos y sus aliados regionales a consumir cantidades considerables de municiones defensivas durante la guerra.
El Pentágono también ha desplazado efectivos fuera de determinadas bases de Oriente Medio que podrían recibir ataques de represalia. Las fuerzas estadounidenses están reponiendo sus existencias de municiones, mientras bombarderos y cazas realizan preparativos relacionados con una posible campaña aérea. La distribución de personal y medios entre diferentes instalaciones permite mantener unidades disponibles y reducir su exposición a ataques contra bases militares, aeródromos y centros logísticos.
La Marina estadounidense mantiene alrededor de veinte buques de guerra en la región y prepara la incorporación de otro grupo de ataque de portaaviones, acompañado de una unidad expedicionaria de Marines, durante noviembre. Algunas unidades podrían ser sustituidas durante las rotaciones previstas. El portaaviones USS George Washington participa en las operaciones navales relacionadas con el bloqueo estadounidense a Irán y la protección del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz.
La concentración naval proporciona a Washington medios para ejecutar operaciones aéreas desde el mar, proteger sus unidades frente a amenazas de misiles y apoyar las actividades de vigilancia en el golfo Pérsico. Los buques de guerra también participan en la protección de las rutas marítimas, cuya seguridad se ha deteriorado desde el comienzo de la guerra. La disponibilidad de combustible, municiones y equipos de mantenimiento resulta especialmente importante para sostener una campaña de bombardeos durante varios días.
La defensa antimisiles constituye otro componente de estos preparativos. Irán conserva misiles balísticos y aeronaves no tripuladas capaces de atacar instalaciones estadounidenses y objetivos regionales. Los sistemas Patriot proporcionan protección contra determinadas amenazas balísticas y aéreas, mientras los destructores equipados con sistemas Aegis pueden contribuir a la defensa mediante sus radares e interceptores. La coordinación de estos recursos permite organizar distintas zonas de protección para bases militares y otras instalaciones estratégicas.
Irán reconstruye sus misiles y prepara ataques contra instalaciones regionales

Irán ha continuado reconstruyendo parte de sus capacidades militares después de los bombardeos estadounidenses e israelíes. Según las informaciones recogidas por The Wall Street Journal, las fuerzas iraníes han retomado la producción de misiles balísticos y utilizan componentes almacenados para recuperar sus existencias. Estas actividades preocupan a Washington e Israel porque permiten a Teherán reponer parte del armamento empleado durante los enfrentamientos anteriores y mantener medios para atacar instalaciones militares y estratégicas de la región.
Las autoridades iraníes han advertido que una nueva ofensiva provocará ataques contra objetivos estadounidenses y otras instalaciones del golfo Pérsico. Las amenazas incluyen infraestructuras energéticas y económicas, además de instalaciones militares. Durante las anteriores fases de la guerra, los misiles y drones iraníes alcanzaron bases estadounidenses, instalaciones diplomáticas, aeropuertos y complejos relacionados con la producción y distribución de energía.
Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní y antiguo comandante de la Guardia Revolucionaria, ha mencionado la posibilidad de atacar infraestructuras vinculadas con Estados Unidos, incluidos centros de datos y otras instalaciones tecnológicas. Las declaraciones forman parte de las advertencias iraníes sobre una respuesta más amplia a nuevos bombardeos. Los países del Golfo mantienen contactos con Washington y Teherán ante el riesgo de que sus territorios vuelvan a recibir ataques.
La prolongación de la guerra también ha afectado el abastecimiento energético internacional. El bloqueo naval estadounidense restringe las exportaciones petroleras iraníes, mientras los ataques contra buques y las limitaciones al tránsito por Ormuz han interrumpido las operaciones comerciales. La importancia de esta vía marítima para el transporte de petróleo y gas natural ha convertido su seguridad en uno de los principales asuntos de las negociaciones regionales.
JD Vance busca reactivar las negociaciones mientras Washington prepara ataques

La presentación militar de Cooper se produce mientras el vicepresidente JD Vance intenta recuperar las conversaciones con Irán. Según The New York Times, Vance envió una carta a Mohsen Rezaei mediante intermediarios de Qatar para proponer nuevas negociaciones entre ambos gobiernos. El mensaje llegó a Teherán el domingo 25 de octubre y planteó la posibilidad de celebrar una reunión próxima con una delegación estadounidense encabezada por el propio vicepresidente. La iniciativa fue examinada por Trump antes de su envío, según un funcionario estadounidense citado por el periódico.
La propuesta estadounidense sitúa el programa nuclear iraní entre los asuntos que deberán tratarse desde el comienzo de las conversaciones. Washington pretende obtener compromisos sobre las existencias de uranio altamente enriquecido y recuperar las inspecciones internacionales de las instalaciones nucleares. Teherán exige, por su parte, el levantamiento del bloqueo naval, la liberación de activos congelados y medidas que permitan reanudar sus exportaciones petroleras. Estas diferencias han impedido alcanzar un acuerdo durante los meses posteriores a la suspensión de los principales enfrentamientos.
Qatar encabeza las gestiones regionales con el apoyo de Arabia Saudita, Pakistán, Egipto y Turquía. El negociador qatarí Ali al-Thawadi visitó Teherán durante la semana para presentar nuevas propuestas. Entre las fórmulas examinadas figura permitir el regreso de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a las instalaciones nucleares bombardeadas, a cambio de determinadas exenciones a las sanciones estadounidenses y del acceso a fondos iraníes destinados a necesidades humanitarias.
Los mediadores también estudian recuperar elementos del acuerdo alcanzado entre Irán y el OIEA en El Cairo, en septiembre de 2025. Ese entendimiento contemplaba la reanudación de las inspecciones nucleares, pero quedó suspendido después del restablecimiento de sanciones internacionales. El director general del organismo, Rafael Grossi, señaló esta semana ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que aquel marco podría servir para restablecer la verificación de las instalaciones afectadas por los ataques.
La respuesta iraní a la propuesta estadounidense adquiere importancia ante la proximidad de las elecciones legislativas. Rezaei mantiene una relación directa con la dirección política y militar iraní, incluido el líder supremo Mojtaba Jameneí. Las autoridades de Teherán buscan obtener garantías sobre las medidas económicas estadounidenses antes de aceptar nuevas obligaciones nucleares. Washington, en cambio, pretende que Irán adopte compromisos verificables desde el comienzo del proceso.
El miércoles 28 de octubre, Trump confirmó a Axios que las conversaciones indirectas seguían desarrollándose mediante intermediarios. El presidente explicó que Estados Unidos pretende concluir la guerra mediante un acuerdo o por otros medios, mientras el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, reiteró que Teherán continúa dispuesto a negociar. Ambas declaraciones se produjeron durante los preparativos que precedieron a la reunión militar de la Casa Blanca.
Trump examina una nueva campaña después de ocho meses de guerra

La reunión del 29 de octubre incorpora las evaluaciones del comandante del CENTCOM a las deliberaciones presidenciales sobre la continuación de la guerra. Washington mantiene una concentración militar en Oriente Medio, ha reforzado las defensas de sus aliados y prepara opciones para atacar instalaciones estratégicas iraníes. La coordinación con Israel y las advertencias transmitidas a los gobiernos del Golfo forman parte de los preparativos para una campaña que podría comenzar después de las elecciones legislativas estadounidenses.
La operación tendría consecuencias sobre el programa nuclear, las capacidades militares y las infraestructuras económicas iraníes. También supondría un cambio respecto de la presión ejercida durante los últimos meses mediante sanciones y bloqueo naval. Según The Wall Street Journal, responsables estadounidenses consideran que una nueva campaña de bombardeos podría aumentar la presión sobre Teherán hasta obtener concesiones en las negociaciones.
Dentro de Estados Unidos, los preparativos han provocado cuestionamientos sobre la posibilidad de ampliar la guerra. El senador demócrata Chris Murphy, que recibió información sobre los planes militares, advirtió que los ataques contra determinadas infraestructuras iraníes podrían desencadenar una escalada regional y generar problemas legales. Sus declaraciones se produjeron mientras la administración examinaba una operación de mayor alcance que las campañas anteriores.
Los gobiernos árabes del golfo Pérsico también intentan evitar una nueva fase de combates. Arabia Saudita y otros países han transmitido mensajes a Washington para solicitar más tiempo para las negociaciones. Sus preocupaciones se relacionan con la posibilidad de ataques iraníes contra instalaciones petroleras, aeropuertos, centros económicos y bases militares estadounidenses situadas en sus territorios. Los contactos diplomáticos continuarán durante los días previos a las elecciones del 3 de noviembre.
Trump dispone ahora de las opciones militares presentadas personalmente por Brad Cooper, junto con las evaluaciones del secretario de Defensa y del presidente del Estado Mayor Conjunto. El Pentágono prepara las fuerzas necesarias para ejecutar una nueva campaña, mientras Vance y los mediadores regionales intentan obtener una respuesta iraní que permita reanudar las negociaciones. Ambas actividades avanzan simultáneamente en Washington, a pocos días de las elecciones estadounidenses y después de ocho meses de enfrentamientos con Irán.










