Israel ha establecido nuevos requisitos de seguridad para todas las aerolíneas que operan vuelos hacia el país o desde su territorio. Las compañías, tanto israelíes como extranjeras, deberán comunicar la composición de sus tripulaciones 48 horas antes de la salida. La medida llega un mes después del atentado frustrado contra un avión de flydubai que transportaba pasajeros israelíes desde Dubái hasta Tel Aviv.
El procedimiento obliga a notificar cualquier cambio en el personal hasta dos horas antes del despegue. En el momento de la salida deberá remitirse, además, la lista definitiva de tripulantes. Las autoridades dispondrán así de más tiempo para comprobar los antecedentes de quienes trabajan a bordo.
Las instrucciones fueron emitidas por el Centro Nacional de Análisis de Datos de Pasajeros, que depende de la Autoridad Fiscal de Israel. El primer ministro Benjamín Netanyahu ordenó las modificaciones tras una evaluación de seguridad.
Los controles también abarcarán a las personas sin nacionalidad israelí que viajen al país. Pilotos, auxiliares de cabina y pasajeros extranjeros tendrán que cumplimentar un formulario electrónico 48 horas antes de su entrada en Israel. La Autoridad de Población se encargará de revisar la información.
El Mossad y el Shin Bet han clasificado determinados países como “rojos”. Los formularios de entrada y las solicitudes de visado de quienes procedan de esos países quedarán sujetos al examen de ambos organismos.
El Shin Bet asumirá asimismo los procedimientos de seguridad correspondientes a las aerolíneas extranjeras que vuelen a Israel y a sus puntos de salida en otros países. Hasta ahora, sus funciones comprendían la supervisión de las compañías israelíes y la protección de los vuelos que partían de Israel.
El 30 de septiembre, el vuelo 1073 de flydubai fue escenario de un intento de atentado. Hamam al-Hammami, copiloto omaní, trató de hacer que el avión se estrellara mientras cubría la ruta Dubái-Tel Aviv. Durante el ataque apuñaló al capitán. El piloto indio y un pequeño grupo de pasajeros israelíes consiguieron reducirlo.

Al-Hammami había sido apartado de sus funciones en Oman Air después de que se descubrieran materiales extremistas en su poder. Sin embargo, flydubai lo contrató y llegó a trabajar de forma intermitente en los vuelos entre Dubái y Tel Aviv.
El episodio dejó al descubierto fallas en las medidas de seguridad aplicadas a los vuelos extranjeros con destino a Israel. Las autoridades israelíes no examinaban directamente a las tripulaciones de esas compañías y tampoco existía una supervisión eficaz de las verificaciones de los pilotos efectuadas por las aerolíneas. Era habitual que las listas de tripulantes se enviaran después del despegue.
También circularon informaciones sin confirmar sobre la entrada en Israel, durante el último año, de miembros de tripulaciones procedentes de países que no mantienen relaciones diplomáticas con el Estado israelí.

Después de que al-Hammami fuera inmovilizado, dos pilotos de flydubai que viajaban fuera de servicio se hicieron cargo de los controles. La aeronave, un Boeing 737 MAX, efectuó un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Tabuk, en Arabia Saudí. Ambos pilotos han quedado exonerados de cualquier sospecha de cooperación con el atacante.










