Una manifestación contra la detención de personas que eludieron el reclutamiento militar terminó el jueves en graves enfrentamientos entre la Policía israelí y manifestantes haredíes en el intercambiador de Geha. Los agentes utilizaron granadas aturdidoras contra la multitud. Varios participantes en la protesta resultaron heridos, al igual que tres policías.
La intervención desató críticas de Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, contra el comisionado de Policía Danny Levy. El ministro lo acusó de modificar su conducta tras los resultados electorales para obtener el respaldo de la izquierda y acercarse a quienes podrían integrar el próximo gobierno.
Ben Gvir sostuvo que Levy lleva varios días con la intención de “complacer al próximo gobierno” y que espera “ganarse el favor de Yair Golan”. Consideró que lo ocurrido en Geha responde a esa supuesta orientación política. También aseguró que el comisionado había cumplido sus indicaciones durante un año y medio, pero que ahora actúa ilegalmente contra los haredíes y los utiliza como blanco de su actuación policial al día siguiente de las elecciones.
Yaakov Asher, diputado y presidente de Judaísmo Unido de la Torá, también cuestionó el trato dispensado a los manifestantes. Aunque manifestó su oposición a los bloqueos de carreteras, consideró inadmisibles las imágenes de personas heridas y ensangrentadas en el suelo. Entre ellas, señaló, se encontraba un joven con necesidades especiales.
Asher afirmó que la oposición a los cortes de tránsito no justifica guardar silencio ante esas escenas. Sus declaraciones y las de Ben Gvir se produjeron después de los enfrentamientos en la autopista, en los que hubo heridos tanto entre los manifestantes como entre los agentes.










