El alcalde de Dimona, Benny Biton, cercano al primer ministro Benjamín Netanyahu, planteó que los presidentes de Israel y Estados Unidos, Isaac Herzog y Donald Trump, actúen como garantes de un acuerdo para formar un gobierno de unidad nacional. Su propuesta pretende ofrecer a los dirigentes opositores garantías de que se respetará lo pactado. Biton no afirmó que ninguno de los dos mandatarios hubiera aceptado desempeñar esa función.
La iniciativa fue presentada el domingo por la mañana durante una entrevista en Kan Reshet Bet. Biton sostuvo que conoce de primera mano la disposición de Netanyahu a negociar con los partidos de oposición y rechazó que ese interés responda a una maniobra electoral. “Benjamín Netanyahu quiere unidad”, aseguró, antes de insistir en que hablaba públicamente con certeza y que su afirmación no era un engaño ni una táctica de campaña.
Biton explicó que había hablado el día anterior con el presidente Herzog. A partir de esa conversación, propuso que tanto el mandatario israelí como Trump respaldaran las garantías ofrecidas a Gadi Eisenkot, presidente de Yashar. Sin embargo, no presentó la aceptación de ninguno de ellos. Tampoco pudo precisar si Netanyahu había tratado con Trump la posibilidad de constituir un gobierno de unidad.
Su llamamiento se dirigió a Eisenkot, al presidente de Yisrael Beytenu, Avigdor Liberman, y a Naftali Bennett. Les pidió que dejaran atrás las diferencias de la campaña electoral y se sentaran a alcanzar un acuerdo con la otra parte. A Eisenkot le habló también desde la experiencia militar de ambos: se presentó como paracaidista que se dirige a un soldado de la Brigada Golani y sostuvo que Israel atraviesa una situación de peligro que exige formar gobierno de inmediato.
El alcalde advirtió, además, contra cualquier intento de modificar por decisión unilateral el funcionamiento de la Knéset sin el consentimiento del Likud. Señaló específicamente un eventual reemplazo del presidente del Parlamento, medida que calificó de “declaración de guerra”. Insistió en que un cambio de ese tipo tendría que surgir de un acuerdo entre las partes y consideró los movimientos parlamentarios unilaterales una línea roja.
En su evaluación del escenario político, Biton advirtió que la falta de un pacto de unidad podría prolongar el bloqueo y desembocar en nuevas elecciones. También descartó que la oposición pudiera establecer un gobierno estable sin el Likud: a su juicio, esa fórmula no prosperaría y, si llegara a constituirse, no duraría más de seis meses. Con esas advertencias reiteró su petición de que los dirigentes iniciaran negociaciones para formar un gobierno.










