El Gobierno de Qatar negó este jueves cualquier participación en una presunta operación de compra de votos durante las elecciones israelíes. La respuesta de Doha llegó después de que el Canal 14 informara sobre una investigación que examina la posible intervención de agentes extranjeros en la transferencia de millones de séqueles para influir en los resultados electorales.
Majed al-Ansari, portavoz del Ministerio de Exteriores catarí, acusó a políticos y periodistas israelíes de promover una campaña para involucrar a su país en las disputas internas de Israel. El funcionario rechazó las sospechas de financiación electoral y cuestionó las reiteradas acusaciones contra Doha.
«Nos acusan de haber comprado a Netanyahu, a la izquierda y ahora al voto árabe. Si tuviéramos que creer todas esas acusaciones, Qatar probablemente sería dueña de todo Israel», escribió Al-Ansari en X.
El portavoz calificó las acusaciones de «tan ridículas como peligrosas» y sostuvo que ciertos sectores israelíes muestran una preocupación desmedida por Qatar. También rechazó que se atribuya a su Gobierno la responsabilidad de los acontecimientos políticos israelíes.
«No utilicen a Qatar como chivo expiatorio de sus fracasos políticos. En lugar de intentar desviar la atención hacia Qatar, sería mejor que se concentraran en los electores, en mejorar la vida cotidiana de las personas y en reparar los daños que han causado en la región», manifestó.
El Ministerio de Exteriores catarí aprovechó su respuesta para pronunciarse sobre las obligaciones que, a su juicio, deberá asumir el próximo gobierno de Israel. Doha exigió respeto al derecho internacional, a las resoluciones de las Naciones Unidas y a las reivindicaciones nacionales palestinas.
«Cualquier gobierno que surja de estas elecciones debe respetar el derecho internacional y las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, abordar la cuestión palestina con seriedad y sinceridad, y respetar los derechos inalienables del pueblo palestino, especialmente su derecho a la autodeterminación y a un Estado independiente dentro de las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como capital», expresó el Ministerio.
La controversia comenzó después de que el Canal 14 revelara el miércoles nuevos detalles de una investigación sobre posibles sobornos electorales en la comunidad árabe de Israel. Los investigadores examinan sospechas de transferencias millonarias destinadas a comprar votos y modificar los resultados de las elecciones a la Knéset.
Entre las hipótesis examinadas figura la posible participación de Qatar en la financiación de esas actividades. Las sospechas de intervención extranjera forman parte de una investigación en curso y no constituyen una conclusión sobre la responsabilidad del Gobierno catarí.










