En la ciudad costera de Nahariya, en el norte de Israel, vecinos de distintas edades y estilos acudieron este martes a votar en un colegio. Entre quienes esperaban su turno había personas con cochecitos de bebé y andadores, algunas con tatuajes y otras con kipás. La diversidad también se reflejaba en sus preferencias políticas.
Betty Boingiu, que había decidido votar por Gadi Eisenkot, describió el ambiente de la jornada: “Se siente como una fiesta, aunque todos tengan ideas distintas”.
Su vecina Chana Goldstein expresó una opinión crítica sobre la continuidad del primer ministro Benjamin Netanyahu. “Netanyahu lleva demasiado tiempo en el poder. Fue bueno, pero es hora de un cambio”, sostuvo.
Un hombre que se encontraba cerca defendió la posición contraria. “No se hace un cambio después de dos años difíciles”, afirmó. Prefirió no dar su nombre y señaló que votaría por Netanyahu.










