Los dirigentes de distintos partidos israelíes comenzaron a votar tras la apertura de los centros electorales y pidieron a sus simpatizantes que participaran en una jornada que determinará la composición del próximo gobierno.
En Rosh HaAyin, Yair Golan, presidente de Los Demócratas, acudió a las urnas con su esposa y su nieto. “Hoy salvamos a Israel”, declaró. Recordó los cuatro años de lucha política en las calles y sostuvo que ahora esa disputa se traslada a la votación. También pidió que su partido tenga una presencia importante en el próximo gobierno.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, votó junto con su esposa en Kiryat Arba. El líder de Otzma Yehudit advirtió que una victoria del bloque contrario conduciría a “un gobierno de Mansour Abbas”. Aseguró que Benjamin Netanyahu sería el primer ministro y que su formación actuaría como referente de la derecha dentro de ese Ejecutivo.
Ofer Winter, presidente del partido Pueblo de Israel, emitió su voto en Mitzpe Netofa y apeló a la unidad del país para pedir apoyo electoral. Winter se comprometió a respaldar un gobierno presidido por Netanyahu, aunque su partido figura por debajo del umbral electoral en los sondeos. Su eventual entrada en la Knéset podría influir en el equilibrio entre los bloques políticos.
Yousef Jabareen, presidente de la Lista Conjunta, calificó las elecciones como una jornada “decisiva” y afirmó que el electorado árabe tiene la capacidad de impulsar un cambio y “echar al gobierno fascista”, en referencia a la coalición actual. Jabareen se ha mostrado dispuesto a apoyar a cualquier gobierno que sustituya al de Netanyahu, incluso desde fuera de la coalición. La participación de los votantes árabes podría ser determinante en una elección muy disputada.










