Los dirigentes de la coalición gobernante y de la oposición acudieron este martes a votar en las elecciones israelíes con mensajes opuestos sobre el próximo gobierno. Mientras los aliados de Benjamin Netanyahu advirtieron de las consecuencias de una victoria de sus adversarios, Naftali Bennett y Avigdor Liberman pidieron un cambio político.
El exprimer ministro Naftali Bennett, dirigente del partido B’Yachad, votó junto a su esposa en Ra’anana. Recordó la respuesta de los ciudadanos israelíes al ataque encabezado por Hamás el 7 de octubre y afirmó que aquella movilización debía repetirse ahora en las urnas. “Somos una nación de leones que el 7 de octubre salió a salvar al país cuando no había gobierno. Hoy, 27 de octubre, esa nación de leones sale otra vez a salvar al país”, declaró. Bennett prometió un “cambio enorme e histórico” y un futuro mejor para los hijos de los israelíes.
Avigdor Liberman, presidente de Israel Beitenu, depositó su voto acompañado de su esposa en el asentamiento de Nokdim, en Judea y Samaria. Se mostró convencido de que la oposición ganará y formará una “coalición sionista”. Entre sus compromisos mencionó la creación de una comisión estatal de investigación sobre el 7 de octubre y la aprobación de una ley de reclutamiento militar universal. “La era de Netanyahu y del gobierno haredí debe llegar a su fin”, sostuvo.
Desde la coalición, el ministro de Finanzas y líder de Sionismo Religioso, Bezalel Smotrich, votó en Kedumim y pidió evitar el apoyo a partidos que pudieran quedar por debajo del umbral electoral. Su advertencia apuntó al partido Pueblo de Israel, encabezado por Ofer Winter, al que tanto el Likud como Smotrich habían intentado convencer de que retirara su candidatura, sin conseguirlo.
“No apostamos con nuestra seguridad, nuestra existencia ni nuestra identidad”, afirmó Smotrich. Sostuvo que los votos destinados a listas sin posibilidades de ingresar en la Knéset podrían facilitar la formación de “un gobierno de izquierda con nuestros enemigos que nos traerá desastres”. Sus declaraciones contrastaron con las promesas de renovación formuladas por los dirigentes opositores durante la jornada electoral.










