El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, pidió a los electores de derecha que no voten por partidos con escasas posibilidades de entrar en la Knéset. El dirigente de Sionismo Religioso relacionó la mayor participación registrada en las primeras horas de las elecciones con una movilización excepcional de los votantes árabes y de los sectores de izquierda.
A las 10:00, el Comité Electoral Central había registrado una participación del 16,7 %, frente al 15,9 % a la misma hora en las elecciones de 2022. Se trata de la cifra más alta para ese horario desde al menos 1996. Los datos nacionales, sin embargo, no permiten determinar qué comunidades explican el incremento que Smotrich atribuyó al electorado árabe y a los bastiones de izquierda.
Smotrich aseguró que, a juzgar por las cifras difundidas, los partidos que se encontraban por debajo del umbral electoral no tenían “ninguna posibilidad” de superarlo. “No tiren su voto a la basura”, pidió. La información sobre la participación de las 10:00 tampoco permite establecer las posibilidades electorales de esas formaciones.
Su mensaje apuntó especialmente a los posibles votantes de Pueblo de Israel, el partido radical encabezado por Ofer Winter. Smotrich y el Likud del primer ministro Benjamín Netanyahu habían presionado a Winter para que retirara su candidatura. Temían que su participación restara votos a otras listas y que esos sufragios no se tradujeran en escaños si su formación quedaba por debajo del umbral exigido.
Netanyahu y sus aliados han recurrido en campañas anteriores a advertencias sobre la participación del electorado árabe y sobre la posibilidad de un gobierno de izquierda apoyado por partidos árabes para movilizar a los votantes .










