El recuento de los votos de las elecciones a la 26.ª Knéset continuaba este miércoles sin que ninguno de los dos bloques alcanzara los 61 escaños necesarios para formar gobierno. El reparto de escaños aún puede variar. Si se mantiene el resultado provisional, tanto Benjamin Netanyahu como sus adversarios tendrán que buscar acuerdos fuera de sus respectivas alianzas para conseguir una mayoría.

Una de las posibilidades es que las negociaciones no permitan formar una coalición y sea necesario volver a las urnas. Israel ya atravesó una situación semejante en 2019: los intentos de constituir un gobierno terminaron sin una solución y dieron paso a otras elecciones. El mismo escenario podría repetirse si ninguno de los campos consigue los apoyos que le faltan.
Para Netanyahu, una alternativa consiste en ampliar el bloque mediante la incorporación de nuevos socios. El primer ministro podría tratar de atraer a Naftali Bennett o a Avigdor Liberman a un Ejecutivo bajo su dirección. Otra opción sería pactar un gobierno de unidad con una participación más amplia de partidos. Ambas fórmulas supondrían acuerdos entre dirigentes que se enfrentaron durante meses de campaña electoral.

Netanyahu también podría intentar conseguir el respaldo de diputados de otras formaciones sin negociar la incorporación de sus partidos completos. Para obtener la mayoría, necesitaría reunir a suficientes parlamentarios dispuestos a cambiar de bloque. Esa vía dependería de decisiones individuales, en lugar de un acuerdo con una fuerza política entera.
El campo contrario afronta otra dificultad. Con el reparto actual, necesitaría el apoyo de todos los partidos árabes, entre ellos Raam, presidido por Mansur Abbas, y la Lista Conjunta, que incluye a Balad y a Ta’al, de Ahmad Tibi. Las diferencias políticas entre esas formaciones complican la posibilidad de alcanzar un entendimiento para constituir gobierno.

El escrutinio sigue abierto y cualquier modificación en la distribución de escaños podría influir en las conversaciones para formar la próxima coalición. Si las cifras actuales no cambian, serán las decisiones de los partidos que todavía pueden sumarse a uno u otro campo las que determinen si existe una mayoría parlamentaria o si ambos bloques permanecen sin ella.










