La participación en las elecciones israelíes a la 26.ª Knéset alcanzó el 31,5 % del electorado a las 12:00 de este martes, el porcentaje más alto registrado a esa hora desde 1977. En las elecciones de noviembre de 2022, a mediodía había votado el 28,4 %, una diferencia de 3,1 puntos porcentuales.

La comparación corresponde a las primeras cinco horas de la jornada, cuando millones de personas aún podían acudir a las urnas. En 1977, año utilizado como referencia histórica para el dato, el Likud llegó al gobierno israelí por primera vez.
La Comisión Electoral Central anunció que difundirá nuevas cifras nacionales cada dos horas hasta las 23:00. Quienes permanezcan en fila cuando cierren los centros de votación, a las 22:00, podrán ejercer su derecho al sufragio.

El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, atribuyó el aumento de la participación a una movilización especialmente alta entre los votantes árabes y en los bastiones de la izquierda. También sostuvo que, con los datos disponibles, los partidos situados por debajo del umbral electoral carecen de posibilidades de superarlo.
Smotrich instó a los electores a apoyar únicamente a las listas con posibilidades seguras de superar el umbral del 3,25 %, para evitar que sus votos queden excluidos del reparto de escaños.
La elección reúne a 7.331.981 ciudadanos habilitados para votar, 543.177 más que en 2022. La mayoría de los 12.018 centros de votación ordinarios abrió a las 7:00 y permanecerá activa hasta las 22:00. En las localidades con un máximo de 350 votantes, los hospitales, las prisiones y determinados establecimientos residenciales especiales, el horario habitual es de 8:00 a 20:00.

Pueden votar los ciudadanos israelíes que hayan cumplido 18 años a más tardar este martes y figuren en el padrón. Cada persona debe acudir, por regla general, al centro electoral que le corresponde. Quien desconozca su ubicación puede consultarla mediante el servicio de información del Ministerio del Interior con sus datos de identificación.
Para acreditar su identidad se admite, entre otros documentos, la tarjeta de identidad, una licencia de conducir vigente, un pasaporte israelí vigente o una identificación militar personal válida. Una vez identificados, los votantes reciben el sobre oficial y pasan a la cabina para escoger la papeleta de la lista elegida.

Si faltan papeletas de alguna candidatura, el elector puede solicitar su reposición al personal del centro. También está permitido utilizar una papeleta blanca y escribir con bolígrafo azul las letras identificativas de la lista, conforme a las normas electorales.
Entre los 12.018 centros ordinarios existen 6.208 adaptados para personas con discapacidad. De ellos, 3.620 son centros accesibles especiales, donde ciertos electores con movilidad reducida pueden votar aunque estén inscritos en otro lugar.

La condición de accesibilidad física de un centro ordinario no autoriza por sí sola a votar allí a una persona inscrita en otro. Los centros especiales sí contemplan esa posibilidad bajo los requisitos previstos. Quienes tengan una discapacidad que no sea evidente y carezcan de un documento acreditativo deben firmar una declaración. Su voto se deposita en un sobre doble para su recuento centralizado.
La normativa también permite que un acompañante ayude dentro de la cabina a quien necesite asistencia física, con respeto a la voluntad del elector y al secreto del sufragio. Hay disposiciones adicionales para aproximadamente cinco comunidades desplazadas, cuyos residentes pueden votar en centros designados o en determinados centros accesibles sin regresar necesariamente a su domicilio registrado.

Los hospitales disponen de 250 centros electorales, tanto fijos como móviles. Un paciente ingresado debe obtener el formulario 25A de la institución y presentarlo junto con su documento de identidad. El procedimiento emplea sobres dobles para que el voto sea contabilizado fuera del centro ordinario al que pertenece.
Este derecho no se extiende por esa sola condición a quienes acuden a hospitalización de día, a quienes fueron ingresados aproximadamente una hora antes del cierre ni a familiares que visiten a pacientes. Determinados trabajadores sanitarios y policías pueden votar allí si cumplen los requisitos especiales.
También funcionan 55 centros de votación en cárceles y dependencias de detención, por lo general entre las 8:00 y las 20:00. Los presos y detenidos que conservan su derecho al voto utilizan sobres dobles; el mismo mecanismo puede beneficiar a empleados penitenciarios y policías destinados a esas instalaciones.

La votación en las misiones diplomáticas y consulares israelíes ya terminó. Aunque inicialmente se habían previsto 102 centros en 100 representaciones, finalmente funcionaron 101 centros en 99 sedes. La primera jornada exterior comenzó el 15 de octubre en Wellington, Nueva Zelanda, y la última votación se celebró en la costa oeste estadounidense.

De los 4.863 electores habilitados en esas representaciones, participaron 4.218, el 86,7 %. En 2022 la participación del mismo grupo fue del 69,6 %. El sufragio en las misiones no está abierto a todos los israelíes residentes o de paso en el extranjero: corresponde principalmente a empleados del Estado, representantes de organismos autorizados y determinados familiares.
La elevada afluencia de votantes puede afectar a los partidos pequeños. Para conseguir representación parlamentaria, una candidatura debe reunir como mínimo el 3,25 % de los votos válidos. Las papeletas de las listas que no alcanzan ese porcentaje quedan fuera del reparto de los 120 escaños.

El umbral se determina a partir de los sufragios válidos y no del total de personas inscritas en el padrón. Si se registraran cinco millones de votos válidos, serían necesarios 162.500 para acceder a la Knéset; con 5,5 millones, el mínimo ascendería a 178.750. Por ello, pequeñas variaciones de apoyo a los partidos próximos al límite podrían alterar la composición final del Parlamento.
En los comicios del 1 de noviembre de 2022 votaron 4.794.593 personas, el 70,63 % del padrón. Se contabilizaron 4.764.742 votos válidos y 29.851 nulos. La participación fue del 67,44 % en marzo de 2021 y del 71,52 % en marzo de 2020.

Con el actual tamaño del electorado, repetir la participación del 70,63 % de 2022 equivaldría aproximadamente a 5,18 millones de votantes. Esa cifra expresa únicamente una comparación matemática con los comicios anteriores, no una estimación de los resultados de este martes.
Para evitar la anulación del sufragio es necesario utilizar papeletas y sobres válidos. Un sobre con papeletas de listas diferentes o con marcas que permitan identificar al votante puede invalidar el voto. Una papeleta blanca sin las letras de una candidatura también será nula.

El recuento en los centros ordinarios comenzará tras el cierre previsto para las 22:00. Cada comisión local remitirá los resultados a las instancias regionales, y estas los trasladarán a la Comisión Electoral Central. Durante la noche se esperan resultados provisionales, aunque una parte de los votos necesitará un procedimiento adicional.
Ese segundo proceso incluye los sobres dobles utilizados, entre otros, por militares, pacientes hospitalizados, personas privadas de libertad y electores con movilidad reducida. En 2022 se recibieron aproximadamente 463.000 sobres de ese tipo, casi una décima parte de los sufragios. Antes de abrirlos se comprueba que nadie haya votado dos veces y luego se separan los datos de identificación para conservar el secreto del voto.

La comisión prevé terminar el recuento el jueves al mediodía, dos días después de la jornada electoral. El plazo legal para publicar los resultados oficiales llega hasta el 4 de noviembre de 2026, ocho días después de la votación.

Los resultados definitivos también dependerán de los partidos que consigan superar el umbral del 3,25 %, ya que la distribución de los 120 escaños se realiza únicamente entre las listas que lo alcanzan. La participación récord de este mediodía añade una variable importante a ese cálculo.










