El Ministerio de Salud de Israel tendrá un nuevo director general después de que Moshe Bar Siman Tov comunicara este martes su decisión de abandonar el cargo. La salida se producirá en las próximas semanas y pondrá fin a una trayectoria de aproximadamente nueve años al frente de la institución, repartidos en dos mandatos. El funcionario informó personalmente de su decisión al ministro de Salud, Haim Katz.
Antes de marcharse, Bar Siman Tov colaborará en el traspaso de funciones. Su intención es mantener una transición ordenada y entregar las responsabilidades al próximo director general una vez que se haya elegido a su reemplazante.
La gestión de Bar Siman Tov estuvo marcada por dos emergencias nacionales que exigieron una respuesta del sistema sanitario: la pandemia de COVID-19 y la guerra de las Espadas de Hierro. Durante esos períodos dirigió la preparación de los servicios médicos para atender a heridos y otras víctimas, además de coordinar la recepción sanitaria de los rehenes que regresaban del cautiverio.
Una parte de sus responsabilidades consistió también en garantizar que los servicios de salud continuaran operativos durante la guerra. A esa labor se sumaron proyectos destinados a reforzar la atención médica y la infraestructura sanitaria en las regiones periféricas del país.
En los últimos años impulsó, asimismo, el programa nacional de salud mental, concebido para atender las consecuencias del trauma sufrido a escala nacional. Esa experiencia ocupará un lugar central en su próxima etapa profesional.
Tras su salida del ministerio, está previsto que se incorpore en los próximos meses a la Universidad de Columbia, en Nueva York, como investigador. Allí estudiará y escribirá sobre la respuesta de los sistemas sanitarios ante situaciones de trauma nacional, con especial atención a lo ocurrido en Israel durante los últimos años.
El ministro Katz agradeció los años de servicio público del director saliente y destacó su conducción profesional en períodos particularmente complejos. También recordó su trabajo conjunto para mejorar los servicios médicos y ampliar la atención a las necesidades de los pacientes, y le deseó éxito en sus futuros proyectos.
Bar Siman Tov afirmó que termina su mandato con la convicción de que Israel dispone de un sistema de salud sólido, profesional y preparado para afrontar los desafíos que puedan surgir. Atribuyó esa capacidad a los trabajadores sanitarios, cuya dedicación diaria, sostuvo, protege la salud pública y salva vidas.
El funcionario describió además al personal del sector como un ejemplo de convivencia entre los distintos grupos de la sociedad israelí. Al despedirse, expresó su agradecimiento por la oportunidad de servir al público y señaló que el sistema sanitario forma parte inseparable de su identidad profesional.










