Estados Unidos, Corea del Sur y Japón acordaron continuar sus esfuerzos para conseguir que Corea del Norte abandone su arsenal nuclear. Los tres países mantendrán las sanciones internacionales contra Pyongyang y reforzarán la cooperación para impedir que el régimen norcoreano obtenga recursos destinados a sus programas de armas nucleares y misiles balísticos. La decisión fue adoptada el viernes 30 de octubre en Atlanta, durante una reunión trilateral celebrada con motivo del encuentro de ministros de Exteriores del G20.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, examinó las medidas conjuntas con el ministro de Exteriores de Corea del Sur, Cho Hyun, y el representante japonés, Toshimitsu Motegi. La reunión confirmó la continuidad de una política que combina las restricciones económicas, la cooperación militar y la disposición a negociar con el gobierno de Kim Jong-un.
Washington, Seúl y Tokio ratificaron su compromiso de aplicar todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas relacionadas con el programa nuclear norcoreano. Las restricciones incluyen prohibiciones sobre actividades comerciales y financieras utilizadas para obtener fondos destinados a la fabricación de armamento atómico y al desarrollo de misiles capaces de transportarlo.
La posición de los tres gobiernos contrasta con la negativa de Pyongyang a renunciar a sus armas nucleares. El régimen de Kim Jong-un incorporó su condición de potencia nuclear a la legislación nacional y considera que la posesión de ese arsenal es irreversible. Las autoridades norcoreanas mantienen que las armas atómicas son indispensables para garantizar la seguridad del país y rechazan cualquier negociación que exija su eliminación.
Una parte de los acuerdos alcanzados en Atlanta se concentra en impedir que Corea del Norte consiga financiación mediante actividades que vulneran las sanciones internacionales. Los tres países intensificarán la vigilancia sobre las operaciones informáticas, las redes de obtención de ingresos y el empleo de ciudadanos norcoreanos en el extranjero, mecanismos que permiten transferir recursos hacia los programas militares de Pyongyang.
Esta cooperación incluye el trabajo del Equipo Multilateral de Vigilancia de Sanciones (MSMT), constituido en octubre de 2024 para continuar la supervisión internacional después de que terminara el mandato del grupo de expertos de Naciones Unidas encargado de investigar las infracciones norcoreanas.
El mecanismo documenta operaciones destinadas a eludir las restricciones económicas y militares, entre ellas las transferencias de armamento entre Rusia y Corea del Norte. También investiga las actividades cibernéticas utilizadas para obtener dinero y otros recursos que pueden contribuir al desarrollo de sistemas de armas.
Las decisiones de Atlanta coinciden con una nueva serie de pruebas de misiles realizadas por el ejército norcoreano durante octubre. Pyongyang efectuó varios lanzamientos de proyectiles balísticos hacia el mar de Japón, dentro de un programa de desarrollo militar que preocupa a Seúl y Tokio por la capacidad de estos sistemas para transportar cargas nucleares y alcanzar objetivos en la región.
Estados Unidos y sus dos aliados asiáticos mantendrán sus mecanismos conjuntos de disuasión militar frente a estas capacidades. La coordinación defensiva continuará acompañada de iniciativas diplomáticas destinadas a disminuir las tensiones y abrir nuevas conversaciones con las autoridades norcoreanas.
El ministro surcoreano Cho Hyun expresó la disposición de su gobierno a facilitar el contacto entre Washington y Pyongyang. Seúl pretende contribuir a la reanudación de las negociaciones y avanzar hacia el establecimiento de un régimen de paz duradero en la península coreana. Los tres gobiernos coincidieron en la necesidad de que Corea del Norte participe en los esfuerzos diplomáticos para reducir la confrontación.
El presidente estadounidense, Donald Trump, también ha manifestado su interés en volver a reunirse con Kim Jong-un. La posibilidad de un nuevo encuentro ha generado expectativas ante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para noviembre en China.
Una eventual reunión entre ambos dirigentes permitiría recuperar el contacto directo, aunque persiste una diferencia fundamental entre sus posiciones. Estados Unidos mantiene como objetivo la eliminación de las armas nucleares norcoreanas, mientras que Kim Jong-un pretende conservarlas de manera permanente como parte de la defensa nacional.
La agenda trilateral de Atlanta también abarcó otros asuntos relacionados con la seguridad del Indopacífico. Los ministros examinaron la situación en el estrecho de Taiwán, las operaciones militares y marítimas de China en los mares de China Meridional y Oriental, y el desarrollo de la cooperación entre Pekín y Moscú.
Los tres países firmaron además un memorando para crear una asociación trilateral en el Pacífico Ártico. El acuerdo contempla proyectos de seguridad marítima, mecanismos de respuesta ante emergencias y nuevas oportunidades de cooperación económica.
Washington, Seúl y Tokio decidieron igualmente ampliar sus iniciativas conjuntas en ciberseguridad, protección de cadenas de suministro estratégicas y tecnologías energéticas. Estos acuerdos extienden la coordinación entre los tres gobiernos más allá de la amenaza nuclear norcoreana e incorporan otras áreas de seguridad y cooperación económica regional.










