La posibilidad de que se reanuden los combates entre Israel y Estados Unidos, por un lado, e Irán, por otro, ha incrementado la preocupación por la seguridad interna del Líbano. Los sectores políticos enfrentados a Hezbolá temen que la organización utilice una nueva escalada regional para debilitar al Gobierno libanés, incluso mediante asesinatos y otros incidentes de seguridad.
Las autoridades de Beirut contemplan además que Hezbolá vuelva a intervenir en una confrontación militar si estalla otro conflicto con Irán, como hizo durante la operación Rugido del León. Esta posibilidad coincide con las advertencias que dirigentes de la organización han dirigido al Gobierno en los últimos días.
Una fuente del campo político contrario a Hezbolá expresó especial inquietud por esas declaraciones. Las amenazas públicas y los avisos de posibles acciones contra el Ejecutivo han alimentado el temor a que el grupo prepare una operación de alcance considerable dentro del propio Líbano.
A estas tensiones se suma la incautación de un camión cargado de explosivos pertenecientes a Hezbolá. El hallazgo ha deteriorado aún más las relaciones entre la organización y las autoridades libanesas y ha reforzado las preocupaciones ante una posible crisis grave de seguridad en el país.










